TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO QUE ENTREGÓ A SU HIJO

 

Hoy se nos invita a conocer el amor con el que “Dios Rico en Misericordia”, ama nuestra vida. Asombra ver que Dios nos conoce, que lo sabe todo y nos dice: Te quiero, como eres y como estás, no como me gustaría que estuvieras, sino como estás, me encantaría que estés mejor, pero, te quiero como estás. Porque no he venido a juzgar al mundo, sino a que el mundo se salve, Porque están salvados por gracia. Y no se debe a ustedes, sino que es un don de Dios; y no se debe a las obras, o porque lo merezcas, pues para que nadie pueda presumir, se debe al tanto amor que te tiene mi Padre y por el cual me envió.

Mucha gente se acerca a Dios y va predicando que hay que convertirse porque se acabará el mundo y Dios nos castigará en el infierno, que te irás a la condenación, es gente que se acerca a Dios solo por miedo al infierno o al castigo, sin embargo Dios nos invita a acercarnos a Él no por miedo sino por amor, porque me ama y porque yo le puedo amar, lo otro dura poco, pero si vuelvo por amor esta la garantía de que su amor  nunca pasará. Necesitamos descubrir como es la misericordia con la que Dios nos ama. Hay traducciones de la Palabra Misericordia en hebreo o griego que son similar a “entraña materna”.  Que grande que el corazón de Dios, tenga un amor suave, delicado, comprensivo, e incondicional como de una madre autentica. La palabra latina podríamos decir que está compuesta por dos palabras que traducen Corazón en la miseria, corazón, amor, aplicado sobre la miseria.  Y eso es lo que hace Dios con nuestra vida, derrama todo su amor, toda su gracia, sobre las miserias, sobre los males, sobre la vida; te cubre de amor, te abraza sabiendo lo que eres, porque Dios no se detiene en ver la miseria del hombre sino al hombre miserable que es su hijo. Un Dios que perdona, no quiere decir que no ha pasado nada, quiere decir que el amor cubre tus deficiencias y que por encima del pecado importas tú.

Hace tiempo mirando un crucifijo capté que se ha quedado para siempre con los brazos extendidos, Él quiere que desde lejos podamos verle con los brazos esperando para abrazarnos, como el abrazo que el padre le dio al hijo pródigo a su regreso. Dios que dice acércate que quiero abrazarte, por rescatarte he quedado así, y cuando regreses nos podremos abrazar. En el crucificado se cumple el evangelio, Así como Moisés elevó la serpiente en el desierto, por mandato de Dios, y todo el que la viera quedaba curado, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida. No le dejes esperando, no le dejes un día más con el deseo grande de abrazarte y cubrirte de besos como el Padre del hijo pródigo. Por nuestro Dios, rico en misericordia, que por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo.

 

SUMARIO:  Dios, rico en misericordia, por su gran amor, nos ha hecho revivir

 

REFLEXION: ¿Cómo cantar cánticos del Señor fuera de su casa? ¿Cómo alegrarnos si estamos tan lejos de Él? ¿Cómo dejarle esperando, si con los brazos abiertos nos aguarda para recibirnos?