Mensaje de Mons. Víctor Hugo Basabe en ocasión de la Visita 164 de la Divina Pastor

por | Ene 7, 2020 | Nota Pastoral | 0 Comentarios

MENSAJE DE MONS. VICTOR HUGO BASABE
ADMINISTRADOR APOSTOLICO
A TODO EL PUEBLO FIEL DE LA ARQUIDIÓCESIS DE BARQUISIMETO
CON OCASIÓN DE LA PREPARACIÓN DE LA
VISITA 164 DE LA DIVINA PASTORA A LA CIUDAD

Queridos hermanos en Cristo.

En el contexto de la Solemnidad de la Epifanía del Señor en la que contemplamos a Jesús que se revela como Luz de las naciones y salvador de todos los hombres representados en los magos de oriente; habiendo sido bajada solemnemente el día de ayer la venerada imagen de la Divina Pastora de las Almas, Madre y celestial patrona de todo el pueblo larense, e iniciada la Novena en su honor; damos inicio a nuestra definitiva preparación espiritual para la Visita 164 de la sagrada imagen a la ciudad de Barquisimeto el próximo 14 de enero.

Es propicia entonces la ocasión para invitarles, en mi condición de Administrador Apostólico de esta Iglesia Arquidiocesana para que, desde la oración, la meditación de la Palabra y el rezo de la novena en el seno de nuestras comunidades parroquiales y vicariales, así como desde el seno de nuestros propios hogares con la ayuda de los medios de comunicación, contemplemos con profundidad de espíritu el misterio de la Virgen madre, y con ello, en estos días en los que estamos, nuestra fe en Jesucristo su Hijo, hacia quien ella, como Divina Pastora de las Almas, quiere conducirnos se vea profundamente renovada.

Este año, nuestra preparación previa y el desarrollo mismo de la Peregrinación a la ciudad, se centrará en una meditación sobre los mandamientos de la Ley de Dios que Cristo ha resumido en el gran Mandamiento del Amor, esto a fin que tomemos conciencia de la importancia que los mismos tienen para la actualidad de nuestras vidas como itinerario que debemos recorrer si queremos encontrar definitivamente el camino de la amistad plena con Dios y la senda de la bondad y de la honestidad de la que está tan urgida nuestro mundo y particularmente nuestro país. “María, Madre de Vida y Amor” que es el lema desde el cual se ha estructurado toda la catequesis que nos servirá para la meditación, es modelo para nosotros en el asumir el querer de Dios expresado en los mandamientos; ella fue la que dijo desde la profundidad de su ser “Hágase en mí, según tu palabra”, ella fue la discípula fiel que guardó y meditó en su corazón cuanto de Dios escuchó, ella es por eso, la que Jesús alabó como modelo de los bienaventurados que viven para hacer realidad en su vida la voluntad de Dios. Por eso, para nosotros, los creyentes en su Hijo, María es la mejor maestra y guía en el hacer vida en nosotros los mandamientos del Señor.

Es necesario también, que nuestra preparación espiritual para esta gran fiesta de nuestra fe mariana que se aproxima, la hagamos, sin olvidar las difíciles circunstancias que nuestra ciudad y Venezuela toda están viviendo. Es momento propicio, para orar por nuestra amada patria y para pedir a la Santísima Virgen, nos consiga de su Hijo Jesucristo, la sabiduría y la valentía que necesitamos todos los venezolanos para decidirnos a poner fin a este por demás prolongado conflicto político y social que a lo único que nos ha conducido es a una cada vez mayor ruina y destrucción y por ende a un cada vez mayor empobrecimiento de nuestra población. En este sentido, pidamos a la Virgen que todo esto lo hagamos recorriendo caminos de unidad, entendimiento y amor en favor de esta tierra de gracia en la que nacimos y habitamos y sin recurrir a la violencia.

De cara a la misma realidad del país y al cambio que todos debemos sentirnos llamados a generar, la preparación que estamos llamados a hacer con ocasión de las fiestas de la Virgen, nos debe llevar a hacer una opción por Dios y su Ley en
favor de Venezuela. Todos los que profesamos la fe en Cristo en el seno de la Iglesia Católica, debemos sentirnos comprometidos con la tarea de ser generadores de un nuevo tejido social que de origen a una nueva sociedad en la que la anomía y la inmoralidad sean superadas, comenzando por extirparlas de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con el prójimo. Estas dos “taras”, tan promovidas en nuestro país en estos últimos años, sobre todo desde las esferas del poder, están al origen de la mayor parte de los males que nos aquejan y son la causa de tantas muertes, de tanta hambre que campea y de tanta familia rota por el fenómeno de la migración. La corrupción, hija primogénita de la anomia y la inmoralidad, debe ser extirpada de nuestras vidas y de nuestras relaciones como terrible pecado contrario a los mandamientos divinos que daña profundamente nuestra relación con Dios y está al origen de todos los males que hoy padecemos. Esas son, entre otras, las principales “pestes” de las que debemos pedir a la Virgen en estos días nos libere.
Invito pues a todo el clero barquisimetano, a todas las comunidades religiosas, asociaciones de fieles, movimientos de apostolado seglar, y a todo el pueblo en general a empeñarse en estos días en la oración ferviente y continuada. En la
meditación de los mandamientos y en la vivencia personal y comunitaria de los mismos.

Invito también a todos, a prepararse y a vivir con sana alegría esta 164 peregrinación de la Sagrada Imagen a la ciudad. A recibir con afecto y espíritu hospitalario a tantos hermanos nuestros que seguramente peregrinaran desde distintos rincones del país hasta esta tierra barquisimetana para elevar sus suplicas y hacer presentes sus acciones de gracia a la Madre del Buen Pastor y Divina Pastora de las Almas.

Invito a las autoridades competentes de la región, a preocuparse porque la ciudad y el Estado en general cuenten, antes, durante y después del desarrollo de la peregrinación, con los servicios básicos de electricidad, agua, transporte y
combustible que le permitan vivir esos días con sosiego y tranquilidad.

Aprovecho la oportunidad, para agradecer a todas las personas, instituciones empresas privadas y a los venezolanos en el extranjero, por el apoyo que han brindado y continúan brindando en la comunión de sus bienes para con la Iglesia de
Barquisimeto a fin que la peregrinación de la Virgen sea lo que debe ser: una acción y una demostración de amor del pueblo creyente en honor de esta Madre a quien tanto debemos y de cuya protección siempre gozamos. Agradezco también a la Pastoral Mariana de la Arquidiócesis, al Equipo de Pastoral de Medios de la  Arquidiócesis, a la Pastoral Juvenil, a la Universidad, que a pesar de estar tan golpeada en estos tiempos, amorosamente se suma a esta manifestación de amor
mariano. Agradezco a los Hermanos de la Salle por la hermosa obra con la que este año la Virgen es vestida. A todos los medios de comunicación por la difusión y el interés por todo lo referido a las fiestas de la Virgen y a todos los que desde
cualquier responsabilidad y lugar hacen posible tanta alegría. Dios bendiga y premie los esfuerzos de todos los que cooperan en la materialización de esta acción de la Iglesia barquisimetana.

+Mons. Víctor Hugo Basabe

Obispo de San Felipe y

Administrador Apostólico de Barquisimeto

Barquisimeto 06 de enero de 2020

 

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