Exhortación con ocasión de la llegada del corona virus a Venezuela

por | Mar 14, 2020 | Nota Pastoral | 0 Comentarios

EXHORTACIÓN CON OCASIÓN DE LA LLEGADA DEL CORONA VIRUS A VENEZUELA

“Al atardecer,…curó a todos los enfermos,
para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:
Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras dolencias”
Mt 8, 16.17

Al Clero, a las comunidades religiosas y a todo el pueblo fiel de la Arquidiócesis de Barquisimeto, salud y paz en el Señor.

1. Cuando estamos acercándonos al centro de la Cuaresma, camino hacia la celebración de la Pascua y tiempo en el que somos invitados a volver nuestra mirada a Dios que en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo, quien asumiendo nuestras debilidades nos ha concedido la redención y la vida plena, la humanidad entera se ve estremecida con la expansión del Coronavirus aparecido en China a inicios de Noviembre de 2019 (COVID19) y que a la fecha ha causado numerosas muertes y paralizado a enteros países.

2. Todo parece indicar que, el Coronavirus, ha llegado a Venezuela. Lamentablemente, pasamos a formar parte del número cada vez más en crecimiento de los países que ya se ven golpeados por esta pandemia. Pero peor aún, somos golpeados en un momento en el que Venezuela atraviesa la más aguda crisis económica y social que en su historia haya conocido, como consecuencia de la persistencia en la aplicación de un modelo político, económico y social que en lo único que ha sido exitoso es en el convertir a uno de los países con mayores posibilidades en uno de los más empobrecidos de la tierra. He ahí la causa fundamental del estado de deterioro de todo el sistema de salud pública con el que esta emergencia nos alcanza y que se agrava con la migración de muchos de nuestros más calificados profesionales en el área de la salud.

3. Entramos también en el contexto de esta pandemia, en un momento en el que los servicios públicos básicos (agua, electricidad, gas doméstico, etc.) en la gran mayoría de nuestros pueblos y ciudades han colapsado casi en su totalidad. Junto a esto último, sabemos también las situaciones de precariedad alimentaria que vive la mayor parte de nuestros conciudadanos como consecuencia de la galopante inflación y la especulación que día a día crecen y nos han conducido a alarmantes niveles de desnutrición infantil y deficiencias proteico calóricas en adultos. Nos preocupa también, la situación de quienes padecen enfermedades crónicas en el país y que viven a diario una verdadera pasión para poder adquirir los medicamentos e insumos que les permiten sobrevivir debido a su alto costo y niveles de escasez. Estos últimos, requieren en este contexto un mayor seguimiento y cuidado por estar entre los grupos con más alto riesgo de contagio.

4. De todo lo anterior y ante la emergencia que significa la llegada del COVID19 a Venezuela es imprescindible que todos tomemos conciencia de la necesidad de contribuir con la prevención a la expansión de un virus que ante la precaria situación y creciente deterioro de la calidad de vida de los venezolanos pudiera causar grandes daños en medio de nuestra población.

5. Como Iglesia, estamos en el deber de preservar la vida de nuestros hermanos. Lo haremos, ofreciéndole toda la ayuda y acompañamiento espiritual que nos sea posible y desde las distintas iniciativas que a través de la pastoral social que encuentran su principal expresión en las Caritas Diocesana y parroquiales asumiremos. Es pues para nosotros, discípulos de Jesús, tiempo de ser cercanos, de asistir y consolar con lo mucho o poco que dispongamos sobre todo a quienes estén en mayor situación de vulnerabilidad, pero también, es tiempo de formar y guiar a nuestro pueblo a fin que
pueda hacer frente con la prevención a la expansión de este letal virus.

6. En aras de prevenir, la emergencia que significa la llegada del COVID19 nos impone, sin dejar de hacer lo que como Pueblo de Dios nos corresponde, el tomar medidas extraordinarias y por lo tanto temporales en la vivencia de nuestra vida de fe y expresiones de culto a fin de evitar el contagio masivo del COVID19 en el seno de nuestras comunidades eclesiales y de nuestras ciudades y pueblos. En este sentido, les invito a todos a que observemos plenamente en nuestros templos y actividades parroquiales, todas las medidas preventivas propuestas por la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana en el Comunicado hecho público el 13 de marzo pasado, y exhorto a los párrocos, administradores parroquiales, rectores de iglesias, capellanes, diáconos permanentes y responsables de comunidades vicariales den a conocer a los fieles el contenido tanto del mencionado Comunicado como de esta exhortación.

7. Junto a las medidas preventivas, Invito a todos los fieles, a intensificar la oración, por el país, por los enfermos y por las almas de los difuntos que hasta ahora ha ocasionado este letal virus. De manera particular invito a todo el pueblo barquisimetano a elevar sus oraciones a la Madre del Señor en la amada advocación de la Divina Pastora de las Almas a cuya intercesión acudió este pueblo hace 164 años para que le librase de la peste que en ese entonces hacía estragos en medio de la población. También invito a todos a acoger el llamado de la Presidencia de la CEV a fin que el próximo jueves 19 de marzo, día de San José, patriarca y protector de la Iglesia, nos unamos todos en una jornada de oración desde los lugares donde nos encontremos, pero principalmente en familia e individualmente.

8. Como medida de prevención particular para esta Iglesia de Barquisimeto, dispongo se suspenda la peregrinación que ahora está realizando la sagrada Imagen de la Divina Pastora por distintas comunidades parroquiales. Cuando hayamos superado esta emergencia la Imagen de la Virgen visitará aquellas comunidades que ahora no podrán recibirla. Dispongo también que la misma Imagen sea conducida de manera sencilla a su Santuario en la población de Santa Rosa. Pido a todos la mayor comprensión ante esta decisión cuya única intención es prevenir contagios evitando aglomeraciones.

9. La prevención por parte de la autoridad civil, aparte de las medidas restrictivas que ya ha dado a conocer, exige también una mayor preocupación por la calidad de vida de la población a fin de superar condiciones adversas que ahora experimenta y que de no asumirse en nada ayudaría a evitar el contagio, por eso, exhorto a las autoridades civiles del Estado Lara a: Velar porque durante el tiempo que dure esta emergencia, no falte el servicio de agua, como ahora sucede en muchas comunidades y que es vital para el combate de este virus. A que cesen los cortes del servicio eléctrico a los que casi a diario se somete a la población más ahora cuando se le invita a mantenerse en sus hogares. A que los pueblos y ciudades se mantengan aseados mediante la continua y oportuna recolección de los desechos. A que se garantice a la población la dotación oportuna del gas doméstico a los efectos de evitar las enfermedades respiratorias consecuencia de los llamados “fogones de leña” a los que tiene que recurrir para preparar sus alimentos y que pudieran contribuir a generar condiciones que predisponen al contagio del virus. A dotar a los centros de salud del sistema público de los insumos necesarios y de las condiciones de asepsia que garanticen a quienes pudieran verse tocados por este virus una atención médica oportuna, adecuada y sin exclusión de ningún tipo. A velar más de cerca por quienes padecen enfermedades crónicas ofreciéndoles la atención médica y los tratamientos que requieren a costos accesibles y si es posible gratuitamente.

10. Por último, les invito a todos a que en nuestras comunidades parroquiales, en nuestros hogares y sitios de trabajo, recemos la oración compuesta por el santo padre Francisco a la Santísima Virgen ante el Coronavirus:
                                      “Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino
                                      como signo de salvación y de esperanza.
                                      Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz
                                      estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
                                      Tú, salvación de todos los pueblos, sabes de que tenemos necesidad
                                       y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de
                                      Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento
                                      de prueba.
                                     Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del
                                     Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí
                                     nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para
                                     conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección”
                                     Amén

Implorando sobre todo el pueblo de Barquisimeto la protección amorosa de la Santísima Virgen Madre y Divina Pastora de las almas,

Con mi bendición.

+ Mons. Víctor Hugo Basabe
Administrador Apostólico de Barquisimeto

Barquisimeto, 14 de marzo de 2020

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