Evangelio

 

Lucas (2,22-40): Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor. (De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”). Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. …Cuando entraban con el niño Jesús, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»… Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

 

El Nacimiento de Jesús cambia para siempre nuestra historia

 

VATICANO, 24 Dic. 17 / (ACI).- El Papa Francisco afirmó con rotundidad que el nacimiento de Jesús es el “acontecimiento que cambia para siempre nuestra historia”.

…comparó la situación de la Sagrada Familia de Nazaret –que se vio obligada a huir y a dejar sus pocas pertenencias– con la de miles de personas que en nuestros días buscan refugio al escapar de los diferentes conflictos que hay en el mundo.

A pesar de ser obligados a dejar su tierra, José y María “en su corazón iban llenos de esperanza y de futuro por el niño que vendría” aunque “sus pasos iban cargados de las incertidumbres y peligros propios de aquellos que tienen que dejar su hogar”. “Y luego se tuvieron que enfrentar quizás a lo más difícil: llegar a Belén y experimentar que era una tierra que no los esperaba, una tierra en la que para ellos no había lugar.”.

Como José y María hoy “vemos las huellas de familias enteras que hoy se ven obligadas a marchar” así como la de “millones de personas que no eligen irse, sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra”.

Francisco reconoció que algunos de ellos están cargados de “esperanza” y “futuro”, pero otros solo están llamados a “sobrevivir a los Herodes de turno que para imponer su poder y acrecentar sus riquezas no tienen ningún problema en cobrar sangre inocente”.

De esta manera, invitó a los fieles a “reconocer a Dios presente en todas las situaciones en las que lo creíamos ausente” puesto que “Él está en el visitante indiscreto, tantas veces irreconocible, que camina por nuestras ciudades, en nuestros barrios, viajando en nuestros metros, golpeando nuestras puertas”.

En definitiva, “esa misma fe nos impulsa a dar espacio a una nueva imaginación social, a no tener miedo a ensayar nuevas formas de relación donde nadie tenga que sentir que en esta tierra no tiene lugar”.

“Que tu ternura despierte nuestra sensibilidad y nos mueva a sabernos invitados a reconocerte en todos aquellos que llegan a nuestras ciudades, a nuestras historias, a nuestras vidas”.

Notas Pastorales – La Sagrada Familia         

                                                                      

“La Familia Hoy”

 

“La familia en los tiempos modernos, ha sufrido quizás como ninguna otra institución la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura. Muchas familias viven esta situación, permaneciendo fieles a los valores que constituyen el firmamento de la institución familiar. Otras se sienten inciertas y desanimadas de cara a su cometido e incluso en estado de duda o de ignorancia respecto al significado último y a la verdad de la vida conyugal y familiar. Otras en fin, a causas de diferentes situaciones de injusticia, se ven impedidas para realizar sus derechos fundamentales”. (La familia cristiana en el mundo actual, 1).

Esta visión, tan completa de la familia, nos señala que el núcleo familiar atraviesa una situación delicada de revisión y ubicación.

Por ello el Concilio Vaticano II, nos recuerda: Aparecen discrepancias en las familias, debido al peso de las condiciones demográficas, económicas y sociales, que surgen entre las generaciones que se van sucediendo” (la Iglesia en el mundo actual, 8).

Así pues, de la antigua familia con primacía de autoritarismo, se está pasando rápidamente a un nuevo tipo de familia, en donde desaparece aquella despótica autoridad paterna del dominio sobre la esposa e hijos, pero se acentúa el sentido afectivo y realizante de las relaciones conyugales y el valor de las personas, ya sea el padre, la madre o los hijos. De esta forma nos aproximamos a una familia con más sentido democrático, más confianza entre los esposos y más dialogo con los hijos, en fin de mayor amistad y corresponsabilidad entre todos.

La familia, nos dice Juan Pablo II, tiene como misión: “vivir fielmente la realidad de toda la comunión con el empeño constante de desarrollar esa autentica comunidad de personas” (FCEMA 18).

Por lo tanto se debe hacer del amor el fundamento de esa comunidad, llamada familia.

En segundo lugar, la familia es un servicio a la vida, es la participación de los esposos en el poder creador de Dios.

Por ello la fecundidad familiar, es el fruto del amor entre los esposos, que debe crecer en una fecundidad espiritual.

También la familia tiene una misión particular en el desarrollo de la sociedad. Por ello, no se encierra en sí misma, sino que se abre a las demás familias y a la sociedad toda, asumiendo, la promoción humana.

Por último, la familia tiene la misión de participar en la vida y misión de la Iglesia; el hogar cristiano es la Iglesia doméstica; por tanto está puesta al servicio de la edificación del Reino de Dios en la participación y misión de la comunidad eclesial.

Construyamos pues, familias auténticas, protejamos esa comunidad de amor y fe,  así defenderemos la sociedad humana, desde Jesús, José y María.

A todas nuestras queridas familias, les deseo un año lleno de amor, fe, libertad y hermandad.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto