Resumen Homilía Domingo 06 de Mayo

AMENSE COMO YO LOS HE AMADO

Quizás nos preguntamos cómo amar, cómo hacer el bien, cómo demostrar el amor. En la vida podemos aprender oficios, profesiones, alcanzar títulos, pero, Si no tengo amor, si no se amar, de nada me sirve. Hoy no se nos dice qué es el amor, sino cómo quien amar: “Como el padre me amó, así los amo yo. Esto les mando: Que se amen unos a otros como yo los he amado”. ¿Cómo nos ha amado?, Como el Padre le amó a Él, como el padre ama. El modelo por excelencia en el amor es el Padre Dios y esa manera de amar se ha mostrado en Jesús. El amor consiste en que Él nos amó primero. ¿Y cómo nos amó?, ¿Qué rasgos tiene su amor?:  Es un Dios pendiente de sus hijos, que escucha, que acompaña en nuestros desiertos como sombra, como luz, como agua, como pan, es un Dios solidario y fiel, cercano, misericordioso, que se ocupa de los más pequeños, un Dios tierno, paciente, lento a la cólera rico en piedad y leal, un padre providente, que corrige a los que ama, pero no quiere la muerte del pecador sino su conversión, es el Dios del perdón y las oportunidades. Así lo revelo Jesús, que no vino a condenar, sino a salvar, que no vino por los sanos sino por los enfermos, que nos habló de un Padre que ha estado, está y estará para siempre.

REFLEXIÓN:

¿Qué características del amor de Dios has sentido?, ¿Cómo puedes reflejar ese amor en tu vida?

SUMARIO:

El Señor ha demostrado su amor y su lealtad

 

 

Resumen Homilía Domingo 08 de Abril

ESTABAN ENCERRADOS POR MIEDO Y DIJO: LA PAZ

 

Hay actitudes que caracterizan la comunidad de Jesús después de la resurrección. La Paz que Él les da, la fe en Él y la caridad y perdón con todos. Jesús se aparece en medio de ellos y más que un saludo por costumbre o cultura, les dice La Paz con ustedes, conoce que su corazón aún está en guerra, que hay una tormenta de miedos y pensamientos que perturban su tranquilidad. Sabe muy bien que Él ha resucitado pero que ellos siguen viviendo bajo el peligro y la amenaza de los judíos que no le creyeron. Efectivamente están encerrados en una casa por miedo, así lo narra el evangelio, cerrados en sí mismos, por miedo a la muerte, la persecución, miedo a revivir tanto dolor y drama de las últimas horas. Los últimos días fueron duros, y ellos no quieren revivirlos, de tanta frustración y fracaso se han metido en su caparazón. “Jesús se acercó se puso en medio y les dijo: «Paz a ustedes.» Y, les enseñó las manos y el costado. Ellos se llenaron de alegría al verlo. Jesús repitió: Paz a ustedes”. Si Él que fue el afectado directo viene lleno de paz, y muestra sus heridas sanadas y resucitadas, no hay nada que temer. Hay que dejarse llenar de paz y alegría, porque no hay heridas que el amor no pueda curar. Jesús tenía motivos para regresar en guerra, pero vuelve en paz, para odiar, matar y destruir, pero viene hablando de perdón. Las circunstancias no le hacen perder el objetivo, el dolor no le hace perder el horizonte y el para que de su vida. Ha sido enviado por el Padre para amar y Él es fiel a esa misión y les recuerda que ellos tienen la misma. “Como el Padre me ha enviado, así los envío yo. Y exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos.». No es un Dios de venganza sino de perdón, de caridad. Dice San Juan, todo el que ama ha nacido de Dios. Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él. La resurrección se manifiesta en un nuevo nacimiento de la fe y la caridad en los creyentes, así lo expresa el libro de los hechos. “En el grupo de los creyentes tenían un solo sentir: lo tenían todo en común y nadie llamaba propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían traían y distribuían según lo que necesitaba cada uno”. Es hora de hacer vida nuestra estas actitudes, la paz, la fe, la caridad y el perdón. Dejar hacer presente a Jesús en nuestro encierro para que nos mueva a vivir eso que tanto nos cuesta en las dificultades que pasamos, seguir creyendo, estar en paz, amar, compartir, y perdonar a quienes nos hacen daño. Solo Él puede hacerlo en nosotros.

 

SUMARIO: Es el Señor quien lo ha hecho,  ha sido un milagro patente.

 

REFLEXIÓN:

¿En qué encierro te sientes aún después de vivir la resurrección de Jesús?, ¿Qué miedos, guerra, egoísmos, odios aun sientes en tu corazón?, ¿Qué heridas tienes por sanar?

 

Resumen Homilía Domingo 01 de Abril

¡RESUCITÓ DE VERAS MI AMOR Y MI ESPERANZA!

 

Dice la secuencia de Pascua: Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta. Eso es lo que celebramos, que con la luz de Cristo y el solemne pregón, se rompió el silencio en la vigilia pascual, e inició un tiempo de gozo, que nos hace estallar de alegría, aún en medio de las evidencias que gritan lo contrario: pues Cristo vive, y “Resucitó de veras mi Amor y mi Esperanza”. En el horizonte de la resurrección brota la alegría de Dios que no quiere que ninguna esclavitud tenga poder sobre nosotros. La fe en la Resurrección brota de la experiencia de verle vivo, presente, cercano. El mundo en que vivimos parece con frecuencia muy lejos de lo que la fe nos asegura; las experiencias del mal y del sufrimiento, de las injusticias y de la muerte parecen contradecir la Buena Nueva, y pueden estremecer la fe”, sin embargo, Él ha vencido. Escribía el sacerdote J.L. Martín Descalzo: “¿Cómo podemos pensar en Cristo sin que el corazón nos estalle?. La fe tiene que ser un terremoto, no una siesta; un volcán, no una rutina; una herida, no una costra; una pasión, no un puro asentimiento”. Hemos de pedir que podamos experimentar ese gozo, incluso en medio de las persecuciones, y dificultades, del hambre, del peligro, de los poderes sobrenaturales de las tinieblas, como decía S. Pablo, y tener la certeza de que Él está pasando haciendo el bien y que aunque en el mundo tenemos tribulación, Él nos dice: ¡ánimo! yo he vencido al mundo”.

Solo Él puede hacer posible que vivamos en medio de las dificultades, con la paz que da la fe en su Palabra. ¡Cuántas veces creemos más en las dificultades y en los que las provocan que en Jesús y en su fuerza! Y él no se cansa de salir al encuentro como a los primeros discípulos dándonos muchos signos de que vive.

Hoy se hace presente sobre todo en esos momentos de adversidad en los que en lugar de dejarnos vencer por la impotencia, hemos de apoyarnos en la fuerza de su amor y como oraba Don H. Cámara: “Si un día Señor, Tú mismo permites que el odio me salpique, y me prepare trampas, y falsee mis intenciones, y las desfigure; que la mirada de tu Hijo vaya repartiendo serenidad y amor a través de mis ojos… por mucho que mi paso vacile, haz que mi mirada, tranquila e iluminada, sea un testimonio viviente de que te llevo conmigo, de que estoy en paz… que mi mirada les recuerde a todos que no hay nadie que cuente con la fuerza suficiente para arrancarme de Ti”.

Señor, has vencido todo mal y toda muerte; tu vida y amor son más fuertes que toda realidad por evidentes y fuertes que parezcan, que podamos creer que tu vences también el sin sentido para vivir, el mal, las cargas, las muertes. Auméntanos la  fe para seamos testigos de que con tu Resurrección has vencido y sigues venciendo aunque no parezca.

 

SUMARIO:

El pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal.

 

PARA LA REFLEXIÓN:

¿Sientes que en tus dificultades, muertes, pecados y debilidades,  El Señor vence y Resucita y con Él la esperanza, o vives como quien se da por vencido y ya nada espera?

Resumen Homilía Domingo 11 de Marzo

TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO QUE ENTREGÓ A SU HIJO

 

Hoy se nos invita a conocer el amor con el que “Dios Rico en Misericordia”, ama nuestra vida. Asombra ver que Dios nos conoce, que lo sabe todo y nos dice: Te quiero, como eres y como estás, no como me gustaría que estuvieras, sino como estás, me encantaría que estés mejor, pero, te quiero como estás. Porque no he venido a juzgar al mundo, sino a que el mundo se salve, Porque están salvados por gracia. Y no se debe a ustedes, sino que es un don de Dios; y no se debe a las obras, o porque lo merezcas, pues para que nadie pueda presumir, se debe al tanto amor que te tiene mi Padre y por el cual me envió.

Mucha gente se acerca a Dios y va predicando que hay que convertirse porque se acabará el mundo y Dios nos castigará en el infierno, que te irás a la condenación, es gente que se acerca a Dios solo por miedo al infierno o al castigo, sin embargo Dios nos invita a acercarnos a Él no por miedo sino por amor, porque me ama y porque yo le puedo amar, lo otro dura poco, pero si vuelvo por amor esta la garantía de que su amor  nunca pasará. Necesitamos descubrir como es la misericordia con la que Dios nos ama. Hay traducciones de la Palabra Misericordia en hebreo o griego que son similar a “entraña materna”.  Que grande que el corazón de Dios, tenga un amor suave, delicado, comprensivo, e incondicional como de una madre autentica. La palabra latina podríamos decir que está compuesta por dos palabras que traducen Corazón en la miseria, corazón, amor, aplicado sobre la miseria.  Y eso es lo que hace Dios con nuestra vida, derrama todo su amor, toda su gracia, sobre las miserias, sobre los males, sobre la vida; te cubre de amor, te abraza sabiendo lo que eres, porque Dios no se detiene en ver la miseria del hombre sino al hombre miserable que es su hijo. Un Dios que perdona, no quiere decir que no ha pasado nada, quiere decir que el amor cubre tus deficiencias y que por encima del pecado importas tú.

Hace tiempo mirando un crucifijo capté que se ha quedado para siempre con los brazos extendidos, Él quiere que desde lejos podamos verle con los brazos esperando para abrazarnos, como el abrazo que el padre le dio al hijo pródigo a su regreso. Dios que dice acércate que quiero abrazarte, por rescatarte he quedado así, y cuando regreses nos podremos abrazar. En el crucificado se cumple el evangelio, Así como Moisés elevó la serpiente en el desierto, por mandato de Dios, y todo el que la viera quedaba curado, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida. No le dejes esperando, no le dejes un día más con el deseo grande de abrazarte y cubrirte de besos como el Padre del hijo pródigo. Por nuestro Dios, rico en misericordia, que por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo.

 

SUMARIO:  Dios, rico en misericordia, por su gran amor, nos ha hecho revivir

 

REFLEXION: ¿Cómo cantar cánticos del Señor fuera de su casa? ¿Cómo alegrarnos si estamos tan lejos de Él? ¿Cómo dejarle esperando, si con los brazos abiertos nos aguarda para recibirnos?

Resumen Homilía Domingo 25 de Febrero

SI ÉL ESTÁ CON NOSOTROS, ¿QUIÉN EN CONTRA?

 

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?. Es esta una frase tomada de la Palabra de Dios muy conocida y trillada. Sin embargo hay dos actitudes que la contradicen aunque la repitamos y la enseñemos. La primera es que podemos en la mente tener claro que Dios está con nosotros, pero en la vida diaria y cotidiana vivimos en soledad, vivimos por nuestra cuenta, sin Dios. O nos pasa como san Agustín que decía:  ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva! y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo”. Y pudiera ser que nos suceda esto, Dios dentro y nosotros viviendo fuera. O que él este contigo pero tú no estés con Él. Muchas veces Dios se convierte para nosotros en una tabla de salvación, en el vidrio que se rompe en casos de emergencia, cuando lo que quiere es ser compañero de Vida, estar contigo y que tú estés con él. En todas las muy diversas situaciones de la vida. Es lo que nos presenta la Palabra, distintos casos donde hemos de aprender a estar con Él, a disfrutar de Él. Primera referencia de la Palabra: El Sacrificio de Isaac. El hijo de la promesa, el regalo de Dios, se le pide a Abraham libertad de todo, incluso de aquello que de Dios mismo recibió. Pasa con frecuencia que nos agrada Dios mientras no nos pide algo, nos gusta Dios cuando todo es recibir su amor, su perdón y sus bendiciones, pero cuando nos supone renuncia, sacrificio, entrega, esfuerzo, compromiso, es mejor evadir, o no escuchar, ¿Acaso no está Dios ahí con nosotros?, ¿Acaso ya en esos momentos dejamos de estar con Él?. Eso mismo lo vemos en el Evangelio, Pedro quiere evitar la dificultad de la Cruz, quiere a Dios para la grandeza, para la altura, para la oración, para lo místico, y quiere instalarse en el oasis, quiere acomodarse en lo fácil y no afrontar la cruz, el dolor y todo aquello que comentaban Jesús, Elías y Moisés. Quieren solo al Cristo transfigurado y reluciente y se rehúsa al Cristo desfigurado y sufriente. Los discípulos quieren escuchar palabras de ternura, de paz, de alegría, y El Padre les dice desde el cielo, Escuchen a mi hijo, escuchen todas las Palabras, las que les llevan a los milagros y a las abundancias y las que les llevan a la renuncia a la cruz. Porque si Dios está con nosotros ¿Quién en contra nuestra?, ¿Acaso no es el mismo Dios en las buenas y las malas?, ¿Acaso no merece Dios nuestra fidelidad en gustos y disgustos?. ¿Acaso le solo para aprovecharnos en nuestras necesidades y no como un Padre amoroso, un Hijo maestro y amigo y un Espíritu Santo guía y consolador?. La vida está llena de alegrías y tristezas, de triunfos y fracasos, de duelos y consuelos, ¿Tiene lugar Dios en todas las situaciones?

 

SUMARIO: TODOS LOS PUEBLOS DEL MUNDO TE BENDECIRÁN, PORQUE ME HAS OBEDECIDO

 

 

REFLEXIÓN:

¿DICES SIEMPRE, EN TODA SITUACIÓN, COMO EL SALMISTA?: SEÑOR, YO SOY TU SIERVO, TÚ ROMPISTE MIS CADENAS. TE OFRECERÉ UN SACRIFICIO DE ALABANZA, INVOCANDO TU NOMBRE, SEÑOR.

Resumen Homilía Domingo 18 de Febrero

Y EL ESPÍRITU EMPUJÓ A JESÚS AL DESIERTO

 

Algo que nos identifica hoy con Jesús es la experiencia de vivir en medio de un desierto, o sentirnos en medio de un desierto y atacados por tentaciones que ofrecen resolvernos lo básico, que en definitiva es lo que vamos necesitando con urgencia en nuestro día a día, sentimos hambre, quisiéramos tener y poseer, y nos gustaría controlar y tener poder. El mal espíritu como le llama San Ignacio de Loyola, conoce nuestra flaqueza y necesidad y como es el padre de la mentira intenta confundirnos, haciéndonos creer que algo es aquello que no es realmente, o nos muestra caminos fáciles para alcanzarlos, hacer ver como bueno aquello que no lo es o que nos aparta de lo mejor, se aprovecha de nuestros momentos de crisis, sequedad y aridez espiritual, afectiva, moral, física, y nos ataca para hacernos caer y perder lo poco o mucho que hemos recorrido. Jesús va al desierto y allí saborea la tentación propia de cada ser humano, de cada persona. Jesús se expone, se arriesga y se permite vivir la tensión del tentador aprovechándose de la fragilidad humana. Como ya decía se aprovecha del hambre, la soledad, el no poseer, el ser ignorado, es el  terreno propicio para el demonio  proponer Riquezas, honores y placeres y como persona, como  hombre, como humano, Jesús  supo definirse y defenderse. Jesús en el desierto se solidariza en verdad con la lucha diaria que sostenemos quienes creemos y queremos hacer las cosas bien, y también con aquellos que viven doblegados al tentador. Haciendo entonces del desierto una escuela para fortalecer la voluntad, crecer en confianza y en discernimiento de qué es lo que me conviene y a qué he de renunciar. La humanización de Jesús no es un disfraz, ni una apariencia, en su piel, en su carne humana siente y experimenta el acoso del tentador de manera que puede ser para el pueblo un Dios compasivo y misericordioso porque ha sido tentado, como lo dice la carta a los Hebreos hablando de Cristo como sumo sacerdote. Jesús probado en todo, conoce la debilidad humana, sufrimientos pesares y necesidades, pero también conoce que hay maneras de vencer y salir victorioso frente al maligno. Esa manera la encontramos en el salmo responsorial: Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. La intención de Jesús es hacer del desierto escuela de vida, no una escuela para luchar sino una escuela para vencer, por eso nos ofrece esencialmente su ternura y su misericordia que son eternas. Quiere enseñarnos el camino a los pecadores; y hacernos caminar en humildad y rectitud.

Que podamos aprender de cada situación de crisis y de desierto, y que salgamos vencedores y fortalecidos para seguir asumiendo la sequedad de la vida desde Dios y su verdad y no desde el mal y la mentira.

 

SUMARIO: Y SE QUEDÓ EN EL DESIERTO CUARENTA DÍAS, DEJÁNDOSE TENTAR POR SATANÁS

 

REFLEXION: ¿Qué situaciones identificas como un desierto en tu realidad actual?, ¿Qué tentaciones se dan en medio de esa realidad que vives como desierto?, ¿Cómo luchas para vencer?