Evangelio Domingo 11 de Marzo

Evangelio Domingo 11 de Marzo

Evangelio

Juan (3,14-21): En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna…., el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.» Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor.

 

Santo Padre

¿Quieres que Dios perdone tus pecados?

El Papa Francisco recordó, que Dios siempre perdona los pecados cuando se acude al sacramento de la penitencia, sin embargo, señaló esta condición para que ese perdón sea efectivo: “Para ser perdonado debes perdonar a los demás”.

…“Acusarse a sí mismos es parte de la sabiduría cristiana; no acusar a los demás, no… A uno mismo. Yo he pecado. Y cuando nosotros nos acercamos al sacramento de la penitencia debemos tener esto en mente: Dios es grande y nos ha dado muchas cosas, pero lamentablemente he pecado, he ofendido al Señor y pido la salvación”.

…Confesar los pecados “agrada al Señor, porque el Señor recibe el corazón contrito, …‘no hay confusión para los que en ti confían’, el corazón contrito que dice la verdad al Señor: ‘He hecho esto, Señor. He pecado contra ti’. El Señor les tapa la boca, como el padre al hijo pródigo, no lo deja hablar. Su amor lo cubre. Lo perdona todo”.

“Esto no es fácil –subrayó–, porque el rencor anida en nuestro corazón, y siempre queda esa amargura. En muchas ocasiones llevamos en nosotros un elenco de cosas que me han hecho: ‘Y este me ha hecho aquello, me ha hecho aquello y me ha hecho esto…’”.

Por ello, en conclusión, advirtió contra la esclavitud del odio: “Estas son las dos cosas que nos ayudarán a comprender el camino del perdón: ‘Tú eres grande Señor, pero por desgracia, he pecado’, y ‘sí, te perdono setenta veces siete, a condición de que tú perdones a los demás’”.

 

Notas Pastorales – Cuarto Domingo de Cuaresma /B

 

La verdad hace vivir

El que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.  Jn. 3, 14-21

En el Antiguo Testamento. En el lenguaje griego, la verdad, dice similitud con la realidad.

La noción bíblica de verdad se fundamenta en una experiencia de encuentro con Dios.

Por ello dice relación a lo estable, permanente, seguro, en lo que el ser humano, se pueda apoyar con certeza.

En el plano religioso la garantía de la verdad es la felicidad en la verdad, de Dios. A ese nivel entonces, verdad es sinónimo de felicidad.

En efecto Yahvé, siempre ha intervenido a favor de su pueblo, porque Él es un Dios fiel,  que guarda su alianza a su amor hasta mil generaciones, para aquellos que lo aman (Deuteronomio 7,8).

Por eso David, dice a Yahvé: “Tus palabras son verdad” (2Samuel 7, 28), pues las promesas de Dios son seguras.

La verdad es una vez más, la Palabra de Dios. Por ello caminar en la verdad, consiste en observar fielmente la Ley del Señor.

También la verdad se convierte en sinónimo de sabiduría: “Hazte con la verdad, y no la vendas” (Proverbios 23,23).

En el Nuevo Testamento. San Pablo utiliza el término verdad, como sinónimo de sinceridad (2Corintios 7,14).

También usa esta palabra como “la fidelidad de Dios a sus promesas” (Romanos 3, 7, 8,15).

Pablo además, difunde el término verdad en sentido moral, como equivalente a rectitud o justicia, “porque el fruto de la luz, consiste en la bondad, en la justicia, y en la verdad” (Efesios 5,9).

Así pues, el juicio de Dios, estará señalado por la justicia o sea la verdad (Romanos 2,2).

San Pablo nos habla de “la verdad del Evangelio”, en Gálatas 2, 5; cuando dice: “Para que la verdad del Evangelio persevere entre ustedes”.

De esta suerte los seres humanos, deben convertirse, arrepentirse de su maldad, para llegar al conocimiento y posesión de la verdad (2 Tesalonicense 2, 13).

Los creyentes son los que aceptan esa verdad, los que aceptan a Cristo, la gran verdad.

Luego que se ha aceptado esa verdad, hay que afianzarse día tras día en ella. Así se construye el hombre nuevo.

La verdad es la buena doctrina, opuesta a la mentira y a la falsedad (1 Timoteo 1, 4) “y no presten atención a las fábulas”.

Existen doctores de la mentira, que han vuelto la espalda a la verdad (Tito 1, 14). Cuando los pueblos pretenden ser manipulados, hacia tendencias sectarias, eso es mentira.

Cuando la educación y la salud, son usadas para clientelismo politiquero, eso es enseñar a ser falsos. Cuando se busca el interés de los partidos y no el bien del pueblo, eso es construir mentira política.

Cuando lo que interesa es el hacer sin importar el bien común se solidifica la falsedad. La verdad debe estar en el mundo de la política, de los partidos, de la empresa, de las finanzas, de los sindicatos, de la educación, de los medios de comunicación, y así se reconstruyen los pueblos.

El objeto de esa verdad, para nosotros, es Jesucristo, y la Iglesia debe continuar esa senda.

Jesús es la verdad

Mientras Satanás, es el padre de la mentira, Jesucristo es la verdad misma (Juan 8, 44-45).

Jesucristo es la verdad, porque siendo el Verbo Encarnado nos revela al Padre (Juan 1, 18), y nos enseña a vivir desde los valores.

Por ello, el Espíritu, tendrá como misión, conducir a los discípulos “a la verdad plena” (1 Juan 16, 13). Es decir, Él se encargará de traerles a la memoria, todo lo que Cristo había dicho, haciéndoles captar su verdadero sentido (1 Juan 14, 26).

De ahí que el cristianismo debe “ser de la verdad”.

La mentira, la falsedad, la hipocresía, la calumnia nos mata y aniquila por dentro y por  fuera.

La verdad por el contrario siempre, nos hará libres.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

 

Evangelio Domingo 25 de Febrero

Evangelio Domingo 25 de Febrero

Evangelio

Marcos (9,2-10): En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.» De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.» Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos». Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

Que el celular no sea su única ventana al mundo

El Papa Francisco hizo un llamado a los jóvenes a no quedarse en una habitación “cerrada” en la que la única ventana al mundo sea el celular o la computadora.

“No dejéis, queridos jóvenes, que el resplandor de la juventud se apague en la oscuridad de una habitación cerrada en la que la única ventana para ver el mundo sea el ordenador y el smartphone. Abrid las puertas de vuestra vida”.

Cuando duden, explicó el Santo Padre a los jóvenes, “sabed que podéis contar con la Iglesia. Sé que hay buenos sacerdotes, consagrados y consagradas, fieles laicos, muchos de ellos jóvenes a su vez, que pueden acompañaros como hermanos y hermanas mayores en la fe; movidos por el Espíritu Santo, os ayudarán a despejar vuestras dudas y a leer el designio de vuestra vocación personal”.

Francisco también alentó a los jóvenes a no perder “el gusto de disfrutar del encuentro, de la amistad, el gusto de soñar juntos, de caminar con los demás. Los cristianos auténticos no tienen miedo de abrirse a los demás, compartir su espacio vital transformándolo en espacio de fraternidad”.

 Notas Pastorales – Segundo Domingo de Cuaresma /B

Transfiguración del Creyente”

 

“Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrante…” (Marcos 9, 2-3)

Jesús, les manifiesta que es necesario el paso por el sufrimiento y la muerte para poder resucitar  y ser glorificado. Cristo elige como testigos de su transfiguración a aquellos que participaran también más públicamente en su Pasión: Pedro, Santiago y Juan.

Dios manifiesta su presencia en medio de la nube de fuego, pero también ante Moisés y Elías. Esta escena muestra a Jesús transfigurándose y manifiesta así “La Gloria de Dios”.

Por supuesto esta gloriosa presencia, evoca un santo temor, pero a su vez hace expresar a Pedro un gozo inmenso al contemplar el poder de Dios, en medio de aquella experiencia extraordinaria.

Allí aquellos elegidos fueron testigos de la Gloria de Cristo, quien es el Hijo predilecto; así el Salvador quiere preparar a sus colaboradores más inmediatos, a fin de que cuando llegue la prueba, su muerte se vea como una senda necesaria hacia esa Gloria.

Por eso vale la pena escuchar y seguir al Hijo de Dios, a cualquier costo. Por cuanto la palabra que retumba en la Nueva Alianza, expresa una nueva Ley, que dice relación al Mesías como Siervo de Dios y nuevo Moisés (Dt 18, 15).

La transfiguración, testifica públicamente la Revelación de Jesús mismo, como Dios y Hombre, paciente y glorioso, cuya Muerte y Resurrección cumplirán las Profecías Mesiánicas.

Esta evidencia anticipada de la Gloria de Cristo, tenía entre otras finalidades el fortalecer a los discípulos, cuando se presentase la gran experiencia de la Cruz, como un aparente fracaso.

Pues bien, los cristianos injertados en Cristo por el Bautismo, estamos llamados a una transformación personal, en madurez, desde la fe.

Por ello, uno de los aspectos en los cuales debemos seguir modelando nuestras vidas es a través de la valoración de nuestra religión. Esto quiere decir proponernos libre y decididamente conocer nuestra doctrina católica, buscar afianzarnos profundamente en Dios, por medio de sus criterios y valores expuestos en los Evangelios, explicados por el magisterio de la Iglesia.

Es necesario transformarnos en convencidos creyentes, conscientes de que Dios es Padre Bueno que comprende, exige, ama, pero que nunca nos abandona, seguro de que los seres humanos pueden ser imperfectos y débiles, pero que ese Dios jamás falta, su lealtad es permanente.

Él no defrauda, por el contrario, cada día nos extasía  con sus bondades y delicadezas.

Así no achacaremos jamás a Dios las enfermedades, fracasos, muertes de los niños, miseria, injusticias sociales, ya que todo ello es producto del pecado de los hombres y no expresión de un Dios que se goza con el sufrimiento de sus hijos. Por el contrario, es nuestro Dios alguien que muere en una cruz injustamente, acompañando a todos los que sufren y desean su recuperación, resurrección, y gloria permanente.

Él es la bondad por excelencia, no puede por esencia querer el mal de sus criaturas, ya que dejaría de ser lo que es: “Amor Pleno”.

Él prefiere respetar la libertad humana, aún cuando se abuse de ella, cayendo en el mal, antes que imponer despóticamente sus criterios, quizás sin errores, pero teniendo como criaturas sólo esclavos, jamás personas, ni mucho menos hijos.

Por eso transformémonos en seres humanos, que con la Gracia Divina y por propia voluntad, sepamos cada día vivir de la fe en Dios.

Que Él sea nuestro baluarte, nuestro refugio, nuestra seguridad, nuestro impulso consciente de que si Dios está con nosotros y nosotros con Él, todo lo podemos.

Que nos transfiguremos en asiduos estudiosos de nuestra fe cristiana.

Que logremos por convicción, ser personas de profunda oración y contemplación; que hablemos íntimamente con el Señor. Que nos esmeremos en ser mujeres y hombres de oración sincera, no para que nos vean, sino persuadidos de que nuestra vida verdadera es Dios.

Para que nada nos “turbe, ya que a quien Dios tiene nada le falta… sólo Dios basta”, como dijese esa gran creyente, que hablo de lo que vivió, Santa Teresa de Ávila.

Que lleguemos a una conversión poco a poco y ocultamente sin cacareos farisaicos, y nos transforme en personas que vayan venciendo la codicia, distinto al espíritu de superación, que aniquilemos el mal carácter, el mal trato a los otros. Como también enfrentar como creyentes responsables, el alcoholismo, los excesos, la glotonería, la gula, la drogadicción, la prepotencia, el robo, el crimen, la injusticia, la pereza, el populismo, la demagogia, el secuestro, la mentira, la corrupción pública y privada.

Hay que transformar una falsa democracia de cogollos, o de dictadura de partidos, en democracia verdadera y que atienda a las grandes mayorías, muchas veces humilladas y engañadas.

En fin, tratemos de buscar los caminos de la ética y de las virtudes cristianas. Si vamos en esta dirección estamos en cuaresma.

Porque vamos muriendo con Cristo, al mal, pero a la vez, vamos resucitando con Él, al bien y a la salvación.

Animémonos todos, ya que Cristiano es aquel que además de ser discípulo de Cristo, impulsado por esta misma fe, es capaz de volver a empezar cada día, siempre con optimismo y esperanza, ya que nuestro Dios, es un Dios de Justicia, pero sobre todo es un Dios de Misericordia infinita.

Transfigurémonos en personas buenas, llenas de fe vivida.

Sintámonos y vivamos como auténticos hijos de Dios.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

Itinerario. Visita N° 162 de la imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Barquisimeto

Febrero

25 al 26

San Antonio De Padua

/Carrera 07 Con Calle 14 Barrio Unión

26 al 27

San Juan Bautista De La Salle /

Calle 07 Con Carrera 07 Barrio Unión

27 al 28

La Transfiguración Del Señor

/ Calle Bolívar Barrio El Trompillo

28 al 01

San Lorenzo Mártir

/ Av. 01 Urb. Macías Mujica

Marzo

01 al 02

San Jacinto /

Carrera 03 Barrio San Jacinto.

02 al 04

Ntra. Sra. De las Mercedes

/ Av. Principal Barrio El Triunfo

04 al 05

Santa Cruz / Av. Libertador, Urb. Gil Fortoul

 

Evangelio Domingo 18 de Febrero

Evangelio Domingo 18 de Febrero

Evangelio

Marcos (1,12-15): …Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

El Papa Francisco invita a hacer de la limosna “un estilo de vida”

 

El Papa Francisco invitó a que, en esta Cuaresma, se haga de la limosna “un estilo de vida, y perseverar en la ayuda concreta a todo aquel que está en necesidad”.

El Papa afirmó que, “ante la constatación de un mundo marcado por la indiferencia, la violencia, el egoísmo y el pesimismo, es útil preguntarse hoy si no se sufre de una falta de caridad, tanto en los corazones como en las relaciones con Dios y con los demás”.

“Es la pregunta que he planteado en el Mensaje de Cuaresma de 2018: ¿Se ha apagado la caridad en nuestros corazones? Vale la pena mirar a la verdad a la cara. Y emplear el remedio que Dios mismo nos da en la iglesia”.

…“la oración nos vuelve a situar sobre el camino de la verdad entre nosotros y Dios. El ayuno nos hace compartir la situación de tantas personas que afrontan los tormentos del hambre y nos hace más atentos al prójimo. La limosna es una ocasión bendita para colaborar con la Providencia de Dios en ayuda de sus hijos”.

Notas Pastorales – Primero Domingo de Cuaresma /B

 

Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN”

“Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás” (Marcos 1,13)

La tentación vivida en los cuarenta años del desierto, en el Antiguo Testamento, vendría a ser, el no haber creído en Yahvé,  el haber preferido las cebollas en vez de confiar en la Palabra de Dios.

Por eso, sólo la generación fiel, llegará a la tierra prometida.

Sólo un pequeño grupo logrará superar la tentación,  la prueba desde la cautividad.

Desde el exilio hasta la llegada del Mesías, aquel “resto” debe pasar por la prueba de la esperanza.

La promesa del Reino, parece demorarse en el tiempo.

En ese lapso, aquel reducido pueblo adquiere conciencia de la acción de Satán, príncipe de la mentira.

En esa tentación aparece el sufrimiento del justo. Es una prueba tremenda porque el hombre se ve referido, no sólo a lo imposible, sino  muchas veces a  lo absurdo. Ya no es sólo la duda a la infidelidad a Dios, sino a la prueba de la humillación y vejación; Cristo se ve tentado igual que Adán y el pueblo elegido.

En el desierto Jesús triunfa de Satanás, el mentiroso. Jesús es el triunfador fiel, es el buen Pastor, que ama a los suyos hasta el fin. La cruz será su gran prueba, pero allí dará también demostración de amor total.

Jesucristo viene a ser el pequeño resto, la porción de aquel pueblo, en el que el Padre concentra su amor predilecto.

Nuestro Señor es servidor. Al llevar sobre sí en la cruz, los pecados de los seres humanos, transforma la tentación en queja filial y la muerte absurda, en resurrección. (Mateo 27,46; Filipense 2,8-11).

Como nuevo Adán, su gran tentación es la de que se pretenda apartarlo por apetencias terrenales,  de la voluntad de su Padre Celestial, quien le había encomendado una misión salvífica.

La Escritura nos presenta dichas tentaciones. Veamos “Llegaron la madre y los parientes de Jesús, y quedándose afuera, lo mandaron a llamar. La muchedumbre estaba sentada a su alrededor cuando le dijeron: He aquí que allí afuera te buscan tu madre, tus hermanos y hermanas. El respondió: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: He aquí a mi madre y mis hermanos. Pues quien hiciere la voluntad de Dios, ese será mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3. 31-35); querían referirlo sólo a una pequeña familia, pero Él es familia de todos los que pongan en practica su palabra.

También Pedro, pareciera pretender separar a Jesús del camino de la voluntad del Padre, en efecto: “Debido a eso, Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. En cierto momento, Jesús se dio vuelta y vio a sus discípulos. Entonces reprendió a Pedro con estas palabras: “¡Aléjate Satanás! Tu no piensas como Dios, sino como los hombres”. (Marcos 3,33) Muchos pretendían que Jesús fuese un vanidoso haciendo milagros, sólo por exhibición: en efecto los fariseos, le piden un signo espectacular, “Jesús dando un profundo suspiro dijo: ¿para qué pedirá esta generación un prodigio?  En verdad les digo que no se le dará ninguno. Los dejó y embarcándose de nuevo se dirigió a la orilla opuesta” (Marcos 8,12)

Tampoco aceptó la tentación del mesianismo político, ya que en otra oportunidad habiendo multiplicado los panes y los peces, quisieron comprometerlo políticamente: “Entonces, aquellos hombres, viendo el milagro que había hecho Jesús… y dándose cuenta que se disponían a ir y tomarlo para hacerlo rey, se retiró otra vez, al monte, Él solo” (Juan 6, 14-15).

Además en la misión salvífica, enfrentó la tentación de la agonía final, pues cuando llegó a aquel sitio, dijo: “Oren para que no entren en tentación”. Él se apartó de ellos como un tiro de piedra, se arrodilló y se puso a orar diciendo: “Padre si quieres aleja de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22, 40-42)

Por lo tanto Cristo, vencedor del príncipe de la mentira y tentador, obedece en nombre de la humanidad al Padre, cumpliendo su Santa Voluntad.

De la prueba triunfante de Cristo, surge la Iglesia purificada y justificada por su sangre.

Así la misión de su Iglesia, sigue el sendero de su misma misión. La Iglesia es el lugar de la prueba, ya que es el espacio y el tiempo en el cual, como lo afirma Lucas, la persecución debe fortalecer la fidelidad y lealtad de los creyentes. “Los que están sobre el pedregal, son los que al oír la palabra, la aceptan en alegría, pero no tienen raíz, crecen por algún tiempo, pero al momento de la prueba, se vuelven atrás” (Lucas 8, 13)

Habrá siempre un combate entre vida y fe, en efecto: “Entonces los entregaran a la tortura y a la muerte y serán aborrecidos de todos los pueblos, por mi nombre. Muchos se escandalizaran y los traicionaran, y los odiarán. Pero el que persevere hasta el fin, se salvará” (Mateo 24, 9-13)

Esta prueba de la Iglesia en la fe, revela grandezas, que están ocultas a la persona apegada sólo a lo terreno, al egoísmo; al mismo tiempo manifiesta la responsabilidad de cada quien en la misión que Dios le ha encomendado. Es más, muchas veces todo esto puede culminar con el martirio.

Dios quiere fortalecer en la prueba, la fe de sus hijos, pero el tentador quiere su caída y fracaso. Porque él, solo seduce y acusa, jamás ayuda.

Tampoco hay que buscar la tentación, porque el que juega con el fuego se puede quemar.

La prueba, es pues, compañero de los que ejercen el ministerio de la palabra, para no ser simples mercenarios, así  lo dice Tesalonicenses “Dios nos ha encargado su mensaje de Salvación, como a servidores fieles, y se lo veníamos a decir, procurando agradar, ni a los hombres, sino a Dios, que penetra los corazones. Nunca los halagamos con palabras bonitas, como ustedes lo saben, ni usamos pretextos para ganar dinero, esto lo sabe Dios; tampoco buscamos que la gente nos diera honores, fueran ustedes u otros” (1 Tesalonicenses 2, 4-6).

La prueba es una condición indispensable en el fortalecimiento de la fe (Lucas 8, 13).

La prueba, nos purifica. La prueba nos encamina hacia Dios, como seguridad perenne, en medio de los vaivenes de la vida. La prueba nos hace pasar de la primera a la segunda creación en Cristo, muerto y resucitado.

Todos tenemos pruebas que superar, desde la fe.

Todos estamos tentados cada día. Lo importante es que con la Gracia Divina, y el ejercicio de nuestra libertad, luchemos por ponernos del lado del bien, del lado de Dios.

Por ello tratemos de actuar contra el mal, pero procurando orar constantemente, para poner en práctica el deseo de Cristo, incluido en la gran oración del Padre Nuestro: Y no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”.

 

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto.

 

 

Itinerario. Visita N° 162 de la imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Petrarquismo

 

18 al 19

Santísima Trinidad

/ Calle 10 Entre Carreras 04 Y 05 Pueblo Nuevo

19 al 20

La Sagrada Familia

/ Carrera 04 Con Calle 06 Barrio San Francisco

20 al 21

Nuestra Señora De Fátima (Oeste)

/ Carrera 02 Con Calle 02 (Urb. Sta. Isabel)

21 al 22

San Judas Tadeo

/ Av. 10 Urb. Rafael Caldera.

22 al 23

Nuestra Señora De Guadalupe

/

Carrera 04 Urb. Andrés Eloy Blanco

23 al 24

Nuestra Señora De Lourdes

/  Av. 01 Urb. Los Crespúsculos

24 al 25

Nuestra Señora Del Carmen

/  Carrera 09 Con Calle 02 Barrio El Carmen

25 al 26

San Antonio De Padua /

Carrera 07 Con Calle 14 Barrio Unión

Evangelio Domingo 11 de Febrero

Evangelio

Marcos  1:40-45. Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme.» Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio.» Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.» Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.

Santo Padre

Un hombre o una mujer con el corazón débil son personas acabadas, señala el Papa

 

El Papa Francisco habló de nuevo sobre los corruptos y aseguró que “un hombre o una mujer con el corazón débil, o debilitado son personas acabadas”.

…el rey David es santo a pesar de que fue un pecador, sin embargo, Salomón fue rechazado por Dios porque era un corrupto.

El Papa habló del debilitamiento del corazón y dijo que este “es un camino lento, que va poco a poco, poco a poco… Y Salomón, ‘dormido’ en su gloria, en su fama, comenzó a recorrer este camino y terminó corrupto”.

“Es mejor la claridad de un pecado que el debilitamiento de corazón”, manifestó.

El Pontífice criticó que algunos cristianos piensan que no tienen grandes pecados. “No, yo no tengo pecados grandes”. “Pero, ¿cómo está tu corazón?, ¿está fuerte? ¿es fiel al Señor o vas cayendo lentamente?”.

Por tanto, “vigilancia. Cómo es mi corazón, la relación con el Señor. “Y vivir la belleza y la alegría de la fidelidad”.

 

Notas Pastorales – Sexto Domingo del tiempo Ordinario /B

 

 La Lepra del Corazón

 

“Se le acerco a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: Si tu quieres puedes curarme…Jesús le dijo: si quiero, queda curado, inmediatamente se le quito la lepra y quedó limpio” (Marcos 1,40-42).

 

Aquel hombre víctima de una enfermedad terrible, se siente despreciado por todos, por cuanto debía apartarse  de su ambiente familiar, del ambiente social, tiene que retirarse a lugares inhóspitos y solitarios; se sentía como olvidado y castigado por Dios. Se veía impotente ante aquella prueba, ya que nada le había podido curar.

 

No obstante, su fe en Dios se mantiene en medio del dolor, y cuando ve acercarse  a Jesús de Nazaret, el cree que es el Mesías, el Salvador, capaz de sanarlo. Pero se aproxima con mucha humildad, en la forma más sincera y decidida, hasta ponerse de rodillas, y le suplica, le dirige una oración confiada, como su última esperanza, al Hijo de Dios. Por  eso, le ruega, consciente de estar ante el Redentor, “si Tú quieres”. Todo va a depender de que esa sea la voluntad de Jesús, porque si Él cree que debe hacerlo, tiene todo el poder para curarlo. Jesús percibiendo la gran fe, confianza total, y sencillez de aquél ser humano, le responde “sí quiero curarte”, quiero ayudarte, siento tu angustia y sufrimiento, yo soy tú Salvador y deseo manifestarte mi amor misericordioso;  y efectivamente, el poder de Cristo, se infunde sobre aquél hombre, y quedó curado en un instante, sin lepra, sin desprecio, sin marginalidad social. Aquel hecho prodigioso lo reintegra a su amada familia, lo incorpora a la sociedad, ya puede vivir en su casa, ya puede trabajar y producir como tantos otros ciudadanos

 

¡Qué inmensa alegría sintió aquél hijo de Dios!; no salía de su asombro, lo había logrado, estaba sano, su corazón parecía salírsele del pecho.

 

Aquel hombre curado además de su fe y humildad, era un hombre sumamente agradecido. De tal manera que comenzó a divulgar aquel prodigio, con tanto entusiasmo y agradecimiento a los cuatro vientos, que Jesús no podía entrar abiertamente a la ciudad, sino que debía quedarse en lugares solitarios para que la gente no se agrupara a su alrededor

 

Queridos hermanos, también nosotros podemos sufrir de una gran lepra espiritual, lepra moral, lepra del corazón que nos puede impedir ser felices, nos hace sentir mal, aislados de Dios y del prójimo; indignos de la familia, de la comunidad, no tenemos paz interior, nos remuerde la conciencia; es que el pecado, la maldad, no nos deja vivir tranquilos por más que conversemos con el psicólogo, por más que algunos nos digan que eso es oscurantismo; es que estamos hechos para Dios, y solo en Él descansa y encuentra reposo, nuestro ser, como afirmarse San Agustín.

Sólo nos queda acercarnos con humildad y confianza a Jesús, y decirle: “Quiero arrepentirme, perdóname”; y Jesús nos dirá, desde el sacerdote confesor, tus pecados te son perdonados, y entonces, desde ese instante nos sentiremos limpios, curados y sanos.

Procuremos ser agradecidos con Dios, es que Él nos hace tantos prodigios cada día; especialmente nos devuelve la paz del corazón. Ojala y le hablemos a tantos, acerca del poder de la misericordia de Cristo, para que también queden curados y vivan llenos de gozo y gratitud en sus vidas; ya que Jesús sigue diciendo: “si quiero”, puedo curarte. Que así sea.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

Itinerario. Visita N° 162 de la imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Barquisimeto

 

11 al 12

Sagrada Familia De Nazaret  /

El Tostao Sector 1 Con Calle Venezuela

12 al 13

María Madre De Cristo

/ Barrio Bolívar Carrera 11 Entre Calles 3 Y 4

13 al 14

San Juan Bosco  /

Barrio Jacinto Lara Carrera 4

14 al 15

La Resurrección Del Señor / Barrio El Coriano 2 Sector Norte Calle Principal

15 al 16

Padre Pio de Pietrelcina

/ Prasdos de Occidente. Av Florencio Jimenez

16 al 17

Nuestra Señora De La Candelaria

/Calle 01 Del Barrio Cerritos Blanco

17 al 18

Nuestra Señora De Las Américas

/ Calle 23 Sector Piedras Blancas

18 al 19

Santísima Trinidad /

Calle 10 Entre Carreras 04 Y 05 Pueblo Nuevo

 

 

Evangelio Domingo 04 de Febrero

Evangelio Domingo 04 de Febrero

Evangelio

Marcos (1,29-39): En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga,…. curó a muchos enfermos. Se  puso a orar…Así recorrió toda Galilea, predicando. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

El Papa pide por el fin de la corrupción

 

El Papa Francisco pide que aquellos que tienen poder, ya sea económico, político o espiritual, no caigan en la corrupción.

“¿Qué hay en la raíz de la esclavitud, del desempleo, del abandono de los bienes comunes y de la naturaleza?: La corrupción, un proceso de muerte que nutre la cultura de la muerte. Porque el afán de poder y de tener no conoce límites”,

…“la corrupción no se combate con el silencio. Debemos hablar de ella, denunciar sus males, comprenderla para poder mostrar la voluntad de hacer valer la misericordia sobre la mezquindad, la belleza sobre la nada”.

“Pidamos juntos para que aquellos que tienen un poder material, político o espiritual no se dejen dominar por la corrupción”

Notas Pastorales – Quinto Domingo del Tiempo Ordinario /B

 

Enfermedad y Fe”

“Curó a muchos enfermos de diversos males…” (Marcos 1,35)

La enfermedad con su cúmulo de sufrimientos, plantea una interrogante para los hombres de todas las épocas.

En el antiguo Oriente, se miraba la enfermedad como una plaga causada por espíritus maléficos, hasta tal punto que se practicaba exorcismo para curar. Así la medicina era vinculada a los sacerdotes.

Si bien la salud aparece como un signo de fuerza, a su vez la enfermedad se concibe como una debilidad.

El hombre creyente, se pregunta ¿Qué significa la enfermedad para el que la sufre?

Por supuesto una sociedad donde todo dependía de una causalidad directa divina, la enfermedad se ve en relación directa a la creencia, así sucede en el ambiente cultural, y religioso del antiguo testamento.

Por eso se pudiera ver la enfermedad como un posible golpe de Dios, que hiere al hombre. Y dijo Yavhé “Mete tu mano en tu seno, él la metió y cuando la sacó estaba cubierta de lepra, color de nieve” (Éxodo 4,6)

Las causas naturales de esta enfermedad en esa época, ni siquiera se buscan.

Igualmente en relación con Dios, se habla de la intervención de seres superiores al hombre, tal como el ángel exterminador: “Pasará Yavhé para castigar a los Egipcios y al ver la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo, no permitirá al exterminador entrar en sus casas para herir “(Éxodo 12,23)

En el Judaísmo Post exilico, la atención se dirigirá cada vez a la acción de los demonios, cuya presencia se relacionaba con la enfermedad. Todo esto obedecía a que la creencia religiosa establecía un nexo entre la enfermedad y el pecado.

Dios creó al ser humano para la felicidad (Génesis 2). Pero la enfermedad como los otros males, se oponen a esa felicidad y entra en el mundo como consecuencia del pecado (Génesis 3, 16-19).

La enfermedad aparece como una de las manifestaciones de la ira de Dios, contra un mundo lleno de pecado (Éxodo 9,1-12). Es esa una de las maldiciones que caerá sobre el pueblo de Dios infiel (Deuteronomio 28,21).

Así indiscutiblemente la enfermedad en la antigua alianza, agudiza la conciencia de pecado

Esto lo relacionamos con los salmos de súplica en donde la petición de curación va unida a la confesión de las culpas (Salmo 38, 26.39)

El problema se presenta, cuando en los niños inocentes, surge la enfermedad y entonces la pregunta es ¿Toda enfermedad tiene por causa el pecado personal?

Así el Antiguo Testamento, trata de ofrecer algunas soluciones. Cuando la enfermedad aflige a justos, como Job, es sólo una prueba Divina para calibrar la fidelidad de esos justos.

El Antiguo Testamento, manifiesta algunas prácticas médicas conforme a la época, como la usada por Rafael para curar a Tobías (Tobías 11, 8-11)

El Sirácida hace un reconocimiento a la medicina (Eclesiástico 38, 1-15) pero del fondo del mensaje del Antiguo Testamento, se desprende la gran enseñanza de que Dios es a quien se debe acudir, porque es Él, el Señor de la vida.

En sentido integral, Dios es el médico, por excelencia del hombre (Éxodo 15, 26)

Por ello los enfermos se dirigen a los sacerdotes, sus representantes (Levítico 13, 29; 14,2)

Al confesar sus pecados, el enfermo implora la curación como un milagro (sal 6, 38,41). Y así suceden algunas veces, los milagros curativos (Reyes 17, 17-24). Dios manifiesta su 0mnipotencia, amor y misericordia infinitos al ser humano, al aliviar su dolor.

Indiscutiblemente que la enfermedad es un mal, de alguna manera. Por lo que los profetas, anuncian un mundo nuevo, sin enfermos y sin lágrimas (Isaías 35.5.28,8)

En el Nuevo Testamento Jesús tiene muchos encuentros con enfermos. Él ve a la enfermedad como un mal, consecuencia del pecado, como una última causa (Lucas 13, 16). El siente compasión sin detenerse a diferenciar lo que es enfermedad natural, de lo que pudiera ser posesión diabólica. Él expulsa demonios y cura enfermedades. Todo eso, manifiesta el triunfo de Jesucristo sobre Satán y hace presente el Reino de Dios (Mateo 11,5)

De esta manera se indica que el mal, será vencido definitivamente y que esa fuerza Divina está ya actuando.

Por eso Jesús a los enfermos que lo buscan,  les exige fe (Marcos 1, 40; Mateo 9, 28; Marcos 5, 36).

La enfermedad es un símbolo del hombre pecador, ya que desde la fe, muchas veces es ciego, sordo, paralítico. Jesús viene a ofrecer esa salud interior, espiritual y externa también.

Por esto perdona los pecados al paralítico y lo quiere exteriorizar, curándolo además físicamente (Marcos 2,1-12)

Por tanto, cuando cura al no vidente, Jesús aparece como la luz del mundo (Juan 9).

Los gestos de Cristo con los enfermos, son un símbolo de los Sacramentos. Jesús aparece como médico que cura integralmente al hombre, lo quiere salvar con su ser personal en el tiempo y para la eternidad.

Mientras dure la vida presente, el hombre deberá sobrellevar la enfermedad, pero Jesucristo, tomando sobre sí nuestras enfermedades y pecados en la hora de su pasión – muerte – resurrección, les dio un nuevo significado.

El sufrimiento desde la fe, adquiere por tanto un valor redentor. El cristiano tratando de vencer las enfermedades, también las sabe asumir para “completar, en su carne, lo que falta a las tribulaciones de Cristo, por su Cuerpo que es la Iglesia” (Colosenses 1, 24)

Servir a los enfermos, es servir a Jesús mismo.

Debemos asumir la enfermedad en unión con la Cruz de Cristo.

Por ello la democracia, debe ofrecer la salud a las mayorías empobrecidas, porque ese es un derecho humano, todos deben tener acceso a la salud y no sólo los que logren tener poder  adquisitivo. Con la salud no se debe comercializar. Los carniceros humanos son unos mercenarios.

Pero también se debe luchar contra la enfermedad, a través de la ciencia y por medio de un trato humano-cristiano al enfermo.

Para esto es necesario una nueva conciencia, en donde existan recursos para nuestros hospitales, como además la voluntad firme de despolitizar los servicios de salud.

Todos procuremos cuidar los recursos hospitalarios frente a la corrupción; a la par, tratar humanamente al paciente y con suficiente competencia científica.

Acompañemos con cariño al enfermo.

Visitemos a los enfermos con verdadero espíritu fraternal, para que sienta la presencia de Dios en nosotros.

Si esto hacemos, escucharemos a Jesucristo que nos dirá: “Vengan a mí, benditos de mi Padre, porque estuve enfermo y me visitaron” (Mateo 25, 36).

 

Mons. Antonio José  López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

Evangelio Domingo 28 de Enero

Evangelio

Marcos (1,21-28): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.» El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.» Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesus.

 

Santo Padre

Sin reinserción social, la cárcel se convierte en una tortura infinita

(ACI).- Durante la Audiencia General celebrada este miércoles 24 de enero en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco hizo un llamado a que las cárceles se conviertan en lugares de reinserción social, porque si se pierde esa dimensión, la cárcel se convierte en “una tortura infinita”.

El Santo Padre explicó que… quiso poner en práctica un estilo de proximidad, y recordó que “en este estilo de proximidad cuentan más los gestos que las palabras”.

Francisco insistió en que “no podemos pensar en una cárcel, cualquiera que sea, sin esta dimensión de reinserción. Porque si no hay esa esperanza de reinserción social, se convierte en una tortura infinita. Por el contrario, cuando se trabaja para reinsertar mediante el trabajo de la cárcel a la sociedad, se abre un diálogo. Siempre en una cárcel debe haber esta dimensión de reinserción, siempre”.

Notas Pastorales – Cuarto Domingo del tiempo Ordinario /B

AUTORIDAD MORAL

“Se quedaron asombrados de su enseñanza porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad” (Marcos 1,22).
Creo que es uno de los pasajes bíblicos en donde se elogia a Jesús, de una forma explícita y profunda.

Se le presenta como un ser coherente, auténtico, como quien de verdad, podía hablar ante las multitudes, porque poseía verdadera autoridad moral.

En cambio, pienso que es éste al mismo tiempo uno de los más grandes reproches; es una de las críticas más agudas y significativas, que se le pudo haber hecho a los letrados, escribas y fariseos.

Se le dice, que ellos no convencían; que eran unos payasos, pantalleros, que no merecían confianza y ni tenían credibilidad ante el pueblo, porque les faltaba testimonio

Creo que aquellos letrados, cuando enseñaban, no se preparaban bien, decían cualquier cosa, lo primero que se les ocurría, improvisaban, sin veracidad, sin profesionalidad. Seguramente enfocaban parcialmente las temáticas, sin objetividad, sin analizar todos los aspectos; manifestaban una sola visión, excluyendo otras; esconden parte de la verdad, no la presentan íntegramente. Manipulaban la enseñanza. Decían solo lo que les convenía decir; silenciando la otra parte de la verdad. Por eso engañaban; desinformaban y por lo tanto perdieron confiabilidad. Se les vio apasionados, parcializados. Llenos de prejuicios. Pero jamás creíbles. Ellos quedaron sin autoridad.

Hoy por hoy, es tan importante mostrar todas las caras de la moneda; evitando fanatismo y simples subjetividades. Por lo tanto ser sectarios, aparentando no serlo, es grave.

Cuando la verdad plena se enseña, y aparece sin ningún tipo de temores, entonces ella brilla esplendorosa, como lo hizo Cristo. Si así se actúa se podría hablar con credibilidad.

Seguramente los letrados hablaban con arrogancia, con soberbia, probablemente eran inmisericordes. Pero ellos aparecían como “los buenos”, “los considerados”.

Su objetivo era humillar y hacer sentir su autoritarismo. Veían a las otras personas como seres inferiores.
Por todo eso, aquellos escribas fueron tratados como despreciables. No tenían autoridad moral. No convencían a nadie, era solo terrorismo virtual.

Aquellos personajes fustigados por Cristo y por el pueblo, sólo repetían mecánicamente las consignas doctrinales. Eran megáfonos humanos.

Repetían, repetían sin vida lo que enseñaban, vivían sin entusiasmo, como simples funcionarios, ya cansados y quejumbrosos. Siempre anclados en su pasado, sin relación con el presente, ni mucho menos con el futuro.
Era un hablar sin vinculación con la vida, con la existencia. Totalmente desencarnados; sin referencia al hombre, ni a la historia.

Emitían sonidos que no llegaron jamás, a sus auditores. Quienes escucharon aquellos ruidos quedaron igual o peor que antes de oírlos.

En fin, aquellos letrados al ser rechazados, perdieron su lugar.

Esos escribas no podían convencer, porque sólo eran payasos públicos; por cuanto descaradamente decían una cosa, pero hacían otra.

Le imponían cargas pesadísimas al pueblo, pero ellos no asumían ni el más ligero peso. Daban muchos consejos y ellos no los practicaban. Hablaban de luchar contra los que no cumplían la ley mosaica, pero ellos eran los primeros en infringirla, hablaban de la verdad y mentían.

Enseñaban fraternidad y odiaban. Decían hablar con Dios, pero no creían en Él. “Serpientes”, sepulcros llenos de podredumbre”.

La autoridad ante todo es moral, quien no posea esa condición, se vuelve falso.

Jesús llegó a afirmar: “hagan lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”.

Así pues, el pueblo los despreciaba. Perdieron confiabilidad hasta el punto que cuando hablaban nadie les hacía caso. Porque hablaban sin derecho, ya que habían perdido el respeto.

Pienso que este texto del Evangelio tiene tanto que decirnos a todos. El se explica por sí mismo. Que así sea.

Mons. Antonio José López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto

Itinerario. Visita N° 162 de la imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Barquisimeto

28 al 29 San Pablo De La Cruz / Av. Venezuela Con Calle 43

29 al 30 San Jorge / Calle 53 Con Carrera 23 (Urb. El Obelisco)

30 al 31 Nuestra Señora Del Valle / Calle 50 Entre Av . P.L.T. Y Carrera 2

31 al 01 San Agustín / Calle 47 Entre Carreras 17 Y 18

01 al 02 San Pedro Apóstol / Carrera 19 Con Calle 56

02 al 03 San Juan Evangelista / Brisas del Obelisco. Carrera 2 entre calles 5 y 6

03 al 04 Cristo Rey / Calle 60 Con Carrera 13b

04 al 05 San Vicente De Paul / Av. San Vicente Con Calle 48 (Caja De Agua)

05 al 06 Vicaria La Santa Cruz / El Garabatal Vía Principal