Evangelio Domingo 18 de Febrero

Evangelio Domingo 18 de Febrero

Evangelio

Marcos (1,12-15): …Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

El Papa Francisco invita a hacer de la limosna “un estilo de vida”

 

El Papa Francisco invitó a que, en esta Cuaresma, se haga de la limosna “un estilo de vida, y perseverar en la ayuda concreta a todo aquel que está en necesidad”.

El Papa afirmó que, “ante la constatación de un mundo marcado por la indiferencia, la violencia, el egoísmo y el pesimismo, es útil preguntarse hoy si no se sufre de una falta de caridad, tanto en los corazones como en las relaciones con Dios y con los demás”.

“Es la pregunta que he planteado en el Mensaje de Cuaresma de 2018: ¿Se ha apagado la caridad en nuestros corazones? Vale la pena mirar a la verdad a la cara. Y emplear el remedio que Dios mismo nos da en la iglesia”.

…“la oración nos vuelve a situar sobre el camino de la verdad entre nosotros y Dios. El ayuno nos hace compartir la situación de tantas personas que afrontan los tormentos del hambre y nos hace más atentos al prójimo. La limosna es una ocasión bendita para colaborar con la Providencia de Dios en ayuda de sus hijos”.

Notas Pastorales – Primero Domingo de Cuaresma /B

 

Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN”

“Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás” (Marcos 1,13)

La tentación vivida en los cuarenta años del desierto, en el Antiguo Testamento, vendría a ser, el no haber creído en Yahvé,  el haber preferido las cebollas en vez de confiar en la Palabra de Dios.

Por eso, sólo la generación fiel, llegará a la tierra prometida.

Sólo un pequeño grupo logrará superar la tentación,  la prueba desde la cautividad.

Desde el exilio hasta la llegada del Mesías, aquel “resto” debe pasar por la prueba de la esperanza.

La promesa del Reino, parece demorarse en el tiempo.

En ese lapso, aquel reducido pueblo adquiere conciencia de la acción de Satán, príncipe de la mentira.

En esa tentación aparece el sufrimiento del justo. Es una prueba tremenda porque el hombre se ve referido, no sólo a lo imposible, sino  muchas veces a  lo absurdo. Ya no es sólo la duda a la infidelidad a Dios, sino a la prueba de la humillación y vejación; Cristo se ve tentado igual que Adán y el pueblo elegido.

En el desierto Jesús triunfa de Satanás, el mentiroso. Jesús es el triunfador fiel, es el buen Pastor, que ama a los suyos hasta el fin. La cruz será su gran prueba, pero allí dará también demostración de amor total.

Jesucristo viene a ser el pequeño resto, la porción de aquel pueblo, en el que el Padre concentra su amor predilecto.

Nuestro Señor es servidor. Al llevar sobre sí en la cruz, los pecados de los seres humanos, transforma la tentación en queja filial y la muerte absurda, en resurrección. (Mateo 27,46; Filipense 2,8-11).

Como nuevo Adán, su gran tentación es la de que se pretenda apartarlo por apetencias terrenales,  de la voluntad de su Padre Celestial, quien le había encomendado una misión salvífica.

La Escritura nos presenta dichas tentaciones. Veamos “Llegaron la madre y los parientes de Jesús, y quedándose afuera, lo mandaron a llamar. La muchedumbre estaba sentada a su alrededor cuando le dijeron: He aquí que allí afuera te buscan tu madre, tus hermanos y hermanas. El respondió: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: He aquí a mi madre y mis hermanos. Pues quien hiciere la voluntad de Dios, ese será mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3. 31-35); querían referirlo sólo a una pequeña familia, pero Él es familia de todos los que pongan en practica su palabra.

También Pedro, pareciera pretender separar a Jesús del camino de la voluntad del Padre, en efecto: “Debido a eso, Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. En cierto momento, Jesús se dio vuelta y vio a sus discípulos. Entonces reprendió a Pedro con estas palabras: “¡Aléjate Satanás! Tu no piensas como Dios, sino como los hombres”. (Marcos 3,33) Muchos pretendían que Jesús fuese un vanidoso haciendo milagros, sólo por exhibición: en efecto los fariseos, le piden un signo espectacular, “Jesús dando un profundo suspiro dijo: ¿para qué pedirá esta generación un prodigio?  En verdad les digo que no se le dará ninguno. Los dejó y embarcándose de nuevo se dirigió a la orilla opuesta” (Marcos 8,12)

Tampoco aceptó la tentación del mesianismo político, ya que en otra oportunidad habiendo multiplicado los panes y los peces, quisieron comprometerlo políticamente: “Entonces, aquellos hombres, viendo el milagro que había hecho Jesús… y dándose cuenta que se disponían a ir y tomarlo para hacerlo rey, se retiró otra vez, al monte, Él solo” (Juan 6, 14-15).

Además en la misión salvífica, enfrentó la tentación de la agonía final, pues cuando llegó a aquel sitio, dijo: “Oren para que no entren en tentación”. Él se apartó de ellos como un tiro de piedra, se arrodilló y se puso a orar diciendo: “Padre si quieres aleja de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22, 40-42)

Por lo tanto Cristo, vencedor del príncipe de la mentira y tentador, obedece en nombre de la humanidad al Padre, cumpliendo su Santa Voluntad.

De la prueba triunfante de Cristo, surge la Iglesia purificada y justificada por su sangre.

Así la misión de su Iglesia, sigue el sendero de su misma misión. La Iglesia es el lugar de la prueba, ya que es el espacio y el tiempo en el cual, como lo afirma Lucas, la persecución debe fortalecer la fidelidad y lealtad de los creyentes. “Los que están sobre el pedregal, son los que al oír la palabra, la aceptan en alegría, pero no tienen raíz, crecen por algún tiempo, pero al momento de la prueba, se vuelven atrás” (Lucas 8, 13)

Habrá siempre un combate entre vida y fe, en efecto: “Entonces los entregaran a la tortura y a la muerte y serán aborrecidos de todos los pueblos, por mi nombre. Muchos se escandalizaran y los traicionaran, y los odiarán. Pero el que persevere hasta el fin, se salvará” (Mateo 24, 9-13)

Esta prueba de la Iglesia en la fe, revela grandezas, que están ocultas a la persona apegada sólo a lo terreno, al egoísmo; al mismo tiempo manifiesta la responsabilidad de cada quien en la misión que Dios le ha encomendado. Es más, muchas veces todo esto puede culminar con el martirio.

Dios quiere fortalecer en la prueba, la fe de sus hijos, pero el tentador quiere su caída y fracaso. Porque él, solo seduce y acusa, jamás ayuda.

Tampoco hay que buscar la tentación, porque el que juega con el fuego se puede quemar.

La prueba, es pues, compañero de los que ejercen el ministerio de la palabra, para no ser simples mercenarios, así  lo dice Tesalonicenses “Dios nos ha encargado su mensaje de Salvación, como a servidores fieles, y se lo veníamos a decir, procurando agradar, ni a los hombres, sino a Dios, que penetra los corazones. Nunca los halagamos con palabras bonitas, como ustedes lo saben, ni usamos pretextos para ganar dinero, esto lo sabe Dios; tampoco buscamos que la gente nos diera honores, fueran ustedes u otros” (1 Tesalonicenses 2, 4-6).

La prueba es una condición indispensable en el fortalecimiento de la fe (Lucas 8, 13).

La prueba, nos purifica. La prueba nos encamina hacia Dios, como seguridad perenne, en medio de los vaivenes de la vida. La prueba nos hace pasar de la primera a la segunda creación en Cristo, muerto y resucitado.

Todos tenemos pruebas que superar, desde la fe.

Todos estamos tentados cada día. Lo importante es que con la Gracia Divina, y el ejercicio de nuestra libertad, luchemos por ponernos del lado del bien, del lado de Dios.

Por ello tratemos de actuar contra el mal, pero procurando orar constantemente, para poner en práctica el deseo de Cristo, incluido en la gran oración del Padre Nuestro: Y no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”.

 

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto.

 

 

Itinerario. Visita N° 162 de la imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Petrarquismo

 

18 al 19

Santísima Trinidad

/ Calle 10 Entre Carreras 04 Y 05 Pueblo Nuevo

19 al 20

La Sagrada Familia

/ Carrera 04 Con Calle 06 Barrio San Francisco

20 al 21

Nuestra Señora De Fátima (Oeste)

/ Carrera 02 Con Calle 02 (Urb. Sta. Isabel)

21 al 22

San Judas Tadeo

/ Av. 10 Urb. Rafael Caldera.

22 al 23

Nuestra Señora De Guadalupe

/

Carrera 04 Urb. Andrés Eloy Blanco

23 al 24

Nuestra Señora De Lourdes

/  Av. 01 Urb. Los Crespúsculos

24 al 25

Nuestra Señora Del Carmen

/  Carrera 09 Con Calle 02 Barrio El Carmen

25 al 26

San Antonio De Padua /

Carrera 07 Con Calle 14 Barrio Unión

Resumen Homilía Domingo 18 de Febrero

Y EL ESPÍRITU EMPUJÓ A JESÚS AL DESIERTO

 

Algo que nos identifica hoy con Jesús es la experiencia de vivir en medio de un desierto, o sentirnos en medio de un desierto y atacados por tentaciones que ofrecen resolvernos lo básico, que en definitiva es lo que vamos necesitando con urgencia en nuestro día a día, sentimos hambre, quisiéramos tener y poseer, y nos gustaría controlar y tener poder. El mal espíritu como le llama San Ignacio de Loyola, conoce nuestra flaqueza y necesidad y como es el padre de la mentira intenta confundirnos, haciéndonos creer que algo es aquello que no es realmente, o nos muestra caminos fáciles para alcanzarlos, hacer ver como bueno aquello que no lo es o que nos aparta de lo mejor, se aprovecha de nuestros momentos de crisis, sequedad y aridez espiritual, afectiva, moral, física, y nos ataca para hacernos caer y perder lo poco o mucho que hemos recorrido. Jesús va al desierto y allí saborea la tentación propia de cada ser humano, de cada persona. Jesús se expone, se arriesga y se permite vivir la tensión del tentador aprovechándose de la fragilidad humana. Como ya decía se aprovecha del hambre, la soledad, el no poseer, el ser ignorado, es el  terreno propicio para el demonio  proponer Riquezas, honores y placeres y como persona, como  hombre, como humano, Jesús  supo definirse y defenderse. Jesús en el desierto se solidariza en verdad con la lucha diaria que sostenemos quienes creemos y queremos hacer las cosas bien, y también con aquellos que viven doblegados al tentador. Haciendo entonces del desierto una escuela para fortalecer la voluntad, crecer en confianza y en discernimiento de qué es lo que me conviene y a qué he de renunciar. La humanización de Jesús no es un disfraz, ni una apariencia, en su piel, en su carne humana siente y experimenta el acoso del tentador de manera que puede ser para el pueblo un Dios compasivo y misericordioso porque ha sido tentado, como lo dice la carta a los Hebreos hablando de Cristo como sumo sacerdote. Jesús probado en todo, conoce la debilidad humana, sufrimientos pesares y necesidades, pero también conoce que hay maneras de vencer y salir victorioso frente al maligno. Esa manera la encontramos en el salmo responsorial: Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. La intención de Jesús es hacer del desierto escuela de vida, no una escuela para luchar sino una escuela para vencer, por eso nos ofrece esencialmente su ternura y su misericordia que son eternas. Quiere enseñarnos el camino a los pecadores; y hacernos caminar en humildad y rectitud.

Que podamos aprender de cada situación de crisis y de desierto, y que salgamos vencedores y fortalecidos para seguir asumiendo la sequedad de la vida desde Dios y su verdad y no desde el mal y la mentira.

 

SUMARIO: Y SE QUEDÓ EN EL DESIERTO CUARENTA DÍAS, DEJÁNDOSE TENTAR POR SATANÁS

 

REFLEXION: ¿Qué situaciones identificas como un desierto en tu realidad actual?, ¿Qué tentaciones se dan en medio de esa realidad que vives como desierto?, ¿Cómo luchas para vencer?

Evangelio Domingo 11 de Febrero

Evangelio

Marcos  1:40-45. Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme.» Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio.» Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.» Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.

Santo Padre

Un hombre o una mujer con el corazón débil son personas acabadas, señala el Papa

 

El Papa Francisco habló de nuevo sobre los corruptos y aseguró que “un hombre o una mujer con el corazón débil, o debilitado son personas acabadas”.

…el rey David es santo a pesar de que fue un pecador, sin embargo, Salomón fue rechazado por Dios porque era un corrupto.

El Papa habló del debilitamiento del corazón y dijo que este “es un camino lento, que va poco a poco, poco a poco… Y Salomón, ‘dormido’ en su gloria, en su fama, comenzó a recorrer este camino y terminó corrupto”.

“Es mejor la claridad de un pecado que el debilitamiento de corazón”, manifestó.

El Pontífice criticó que algunos cristianos piensan que no tienen grandes pecados. “No, yo no tengo pecados grandes”. “Pero, ¿cómo está tu corazón?, ¿está fuerte? ¿es fiel al Señor o vas cayendo lentamente?”.

Por tanto, “vigilancia. Cómo es mi corazón, la relación con el Señor. “Y vivir la belleza y la alegría de la fidelidad”.

 

Notas Pastorales – Sexto Domingo del tiempo Ordinario /B

 

 La Lepra del Corazón

 

“Se le acerco a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: Si tu quieres puedes curarme…Jesús le dijo: si quiero, queda curado, inmediatamente se le quito la lepra y quedó limpio” (Marcos 1,40-42).

 

Aquel hombre víctima de una enfermedad terrible, se siente despreciado por todos, por cuanto debía apartarse  de su ambiente familiar, del ambiente social, tiene que retirarse a lugares inhóspitos y solitarios; se sentía como olvidado y castigado por Dios. Se veía impotente ante aquella prueba, ya que nada le había podido curar.

 

No obstante, su fe en Dios se mantiene en medio del dolor, y cuando ve acercarse  a Jesús de Nazaret, el cree que es el Mesías, el Salvador, capaz de sanarlo. Pero se aproxima con mucha humildad, en la forma más sincera y decidida, hasta ponerse de rodillas, y le suplica, le dirige una oración confiada, como su última esperanza, al Hijo de Dios. Por  eso, le ruega, consciente de estar ante el Redentor, “si Tú quieres”. Todo va a depender de que esa sea la voluntad de Jesús, porque si Él cree que debe hacerlo, tiene todo el poder para curarlo. Jesús percibiendo la gran fe, confianza total, y sencillez de aquél ser humano, le responde “sí quiero curarte”, quiero ayudarte, siento tu angustia y sufrimiento, yo soy tú Salvador y deseo manifestarte mi amor misericordioso;  y efectivamente, el poder de Cristo, se infunde sobre aquél hombre, y quedó curado en un instante, sin lepra, sin desprecio, sin marginalidad social. Aquel hecho prodigioso lo reintegra a su amada familia, lo incorpora a la sociedad, ya puede vivir en su casa, ya puede trabajar y producir como tantos otros ciudadanos

 

¡Qué inmensa alegría sintió aquél hijo de Dios!; no salía de su asombro, lo había logrado, estaba sano, su corazón parecía salírsele del pecho.

 

Aquel hombre curado además de su fe y humildad, era un hombre sumamente agradecido. De tal manera que comenzó a divulgar aquel prodigio, con tanto entusiasmo y agradecimiento a los cuatro vientos, que Jesús no podía entrar abiertamente a la ciudad, sino que debía quedarse en lugares solitarios para que la gente no se agrupara a su alrededor

 

Queridos hermanos, también nosotros podemos sufrir de una gran lepra espiritual, lepra moral, lepra del corazón que nos puede impedir ser felices, nos hace sentir mal, aislados de Dios y del prójimo; indignos de la familia, de la comunidad, no tenemos paz interior, nos remuerde la conciencia; es que el pecado, la maldad, no nos deja vivir tranquilos por más que conversemos con el psicólogo, por más que algunos nos digan que eso es oscurantismo; es que estamos hechos para Dios, y solo en Él descansa y encuentra reposo, nuestro ser, como afirmarse San Agustín.

Sólo nos queda acercarnos con humildad y confianza a Jesús, y decirle: “Quiero arrepentirme, perdóname”; y Jesús nos dirá, desde el sacerdote confesor, tus pecados te son perdonados, y entonces, desde ese instante nos sentiremos limpios, curados y sanos.

Procuremos ser agradecidos con Dios, es que Él nos hace tantos prodigios cada día; especialmente nos devuelve la paz del corazón. Ojala y le hablemos a tantos, acerca del poder de la misericordia de Cristo, para que también queden curados y vivan llenos de gozo y gratitud en sus vidas; ya que Jesús sigue diciendo: “si quiero”, puedo curarte. Que así sea.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

Itinerario. Visita N° 162 de la imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Barquisimeto

 

11 al 12

Sagrada Familia De Nazaret  /

El Tostao Sector 1 Con Calle Venezuela

12 al 13

María Madre De Cristo

/ Barrio Bolívar Carrera 11 Entre Calles 3 Y 4

13 al 14

San Juan Bosco  /

Barrio Jacinto Lara Carrera 4

14 al 15

La Resurrección Del Señor / Barrio El Coriano 2 Sector Norte Calle Principal

15 al 16

Padre Pio de Pietrelcina

/ Prasdos de Occidente. Av Florencio Jimenez

16 al 17

Nuestra Señora De La Candelaria

/Calle 01 Del Barrio Cerritos Blanco

17 al 18

Nuestra Señora De Las Américas

/ Calle 23 Sector Piedras Blancas

18 al 19

Santísima Trinidad /

Calle 10 Entre Carreras 04 Y 05 Pueblo Nuevo

 

 

Resumen Homilía Domingo 11 de Febrero

Y LO TOCÓ, DICIENDO: «QUIERO: QUEDA LIMPIO»

 

Movido por Palabra que nos presenta el caso de la lepra y su sanación, investigue los síntomas de la enfermedad. Decía: aparecen lesiones en la piel que van deformando, la bacteria afecta los nervios produciendo daño neurológico, ocasiona pérdida de la sensibilidad en la piel y debilidad muscular. Al perder la capacidad de percibir el dolor, el frío o el calor, los enfermos pueden herirse o quemarse pues están realmente insensibles. Los rasgos se transforman y a causa de las úlceras en la piel, el desagradable aspecto físico y el olor producto de las llagas, se da un aislamiento y el rechazo social. Revisando nuestra vida quizás encontramos síntomas, no en lo físico, pero si en lo espiritual, en lo afectivo, en lo moral. Vamos por la vida, con lesiones, con heridas que van deformando nuestros criterios de actuación. Hay realidades vividas, permisividades y relativismos, que nos van haciendo insensibles ante nosotros mismos y ante los demás, llegando a hacernos daño, a dejar dañarnos y a dañar a otros por insensibilidad. Hay situaciones que nos aíslan, que nos encierran, que nos acorazan y que hacen también que nos rechacen, juzguen, nos dejen de lado. En definitiva en mayor o menos medida tenemos lepra.

Orando en un retiro me sentía leproso, enfermo, indigno, con una historia herida, viviendo en la insensibilidad, aislado, corrompido, incompleto. Y leyendo el evangelio de hoy le dije: “Señor si quieres puedes limpiarme, y Jesús extendió su mano me toco y dijo: quiero queda limpio”. Señor por mi y por el resto de tus hijos te pido que me limpies, y cuando levanté la mirada me quedé viendo un Cristo Crucificado de barro, color ocre, no pulido y encontré que Cristo en su entrega me había tocado y que se había contagiado para liberarme y me decía: te quiero, estás limpio.  Ese momento me transformó, sentir la fuerza de la Palabra, la voz de Dios, el abrazo de Cristo, eso marcó mi historia. No sabía qué hacer, temía contar lo que había vivido pero necesitaba hacerlo y entonces conté todo a quien acompañaba el retiro, le mostré la lepra de mi corazón y ella me dijo: “Dios es capaz de curarte,  pues lo más profundo de ti, que es tu ser Hijo de Dios, eso no lo ha alcanzado ninguna lepra, eso está intacto, Él puede sanarte”, y me dijo lo de Jesús: “ve preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés”. Yo entendí que necesitaba la absolución sacramental y me confesé, encontré tanto amor y me sentí nuevo. Comprendí  que Dios no solo busca perdonar sino transformar, Toda historia la hace nueva. Y cumple el salmo: “Feliz el que es absuelto de su culpa. Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa» y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. Alégrense y gocen con el Señor; aclámenlo los de corazón nuevo.

 

REFLEXIÓN: ¿Reconoces síntomas que reflejan la necesidad de sanación por parte de Dios en tu vida?, ¿Desde cuándo no te acercas a la confesión para recibir el perdón y quedar sano?

 

SUMARIO: Y suplicándole de rodillas le dijo: «Señor si quieres, puedes limpiarme»

Comunicado sobre situación de pacientes crónicos

Comunicado sobre situación de pacientes crónicos

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA
SOBRE SITUACIÓN DE PACIENTES CRÓNICOS
(TRASPLANTADOS, DIALIZADOS Y OTROS) Y LA INDIFERENCIA DE LAS AUTORIDADES

Si alguno de vosotros, hermanos míos, se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados.” (Santiago, 5,19s)

Ante la dramática situación de nuestro país, que agrava la desnutrición la situación de pacientes en situaciones crónicas y especiales, nuestra conciencia se siente interpelada por la Palabra de Dios, que nos advierte a no ser vigías ciegos o perros mudos (cf. Is 56,10) y menos a adular el poder por obtener beneficios (cf. Mi 3,5-7).

Debido a la situación de pacientes que se dializan, los trasplantados, con cáncer, HIV y tantos otros, que no consiguen los medicamentos que SOLO el gobierno puede hacerles llegar, por su responsabilidad constitucional y por ser de altos costos, es necesario advertir, una vez más, la crisis que estamos enfrentando. Cáritas ha avisado del riesgo de vida de unos 280 mil niños que pueden morir por desnutrición, a lo que se suma el riesgo de unos 16 mil pacientes de diálisis que podrían morir en las próximas semanas, quizás en las próximas dos semanas. Además de los trasplantados de riñón, por ejemplo, con riesgo de volver a caer en diálisis. Se podría añadir 5 pacientes psiquiátricos que han muerto por desnutrición en días recientes, en el hospital psiquiátrico público.

El Pampero. Y se pudiera añadir otros números, si no fuera por la opacidad de los datos, puesto que, en contra de lo estipulado por la Ley y los convenios internacionales, los organismos del Estado no publican las estadísticas epidemiológicas ni de morbosidad desde hace varios años.

Si la propaganda habla de las bondades de la salud en Venezuela y los esfuerzos del gobierno bolivariano, quien está en contacto con el dolor de pacientes y enfermos sabe que tal cosa no es verdad. Pudo haber habido mejoras verificables en la salud durante el primer lustro del tercer milenio, pero no es eso lo que se percibe ni lo que reportan los usuarios en la actualidad, así que cualquier mejora no ha sido sostenible en el tiempo. En estos momentos la carencia de medicamentos para atender dichas afecciones es realmente alarmante.

A esto se suma que se ha hecho imposible la vida al gremio médico y personal de enfermería tanto en entes privados y como en los organismos públicos, por lo que, lejos de reconocer su valía y permitirles llevar una vida digna y segura, han debido buscar nuevos horizontes en otros países. Y esto afecta todavía más la situación de estos pacientes.

Y la inercia del gobierno para ofrecer soluciones hace que cualquier persona se pregunte hasta dónde llega la incapacidad de los funcionarios y hasta cuando ha habido problemas de corrupción no investigados, por no decir encubiertos, que han hecho de los medicamentos formas oscuras de enriquecimiento de personas cercanas al poder.

La situación que enfrenta el país hace que las preguntas no se puedan suavizar. Lamentamos que el llamado a la vida, que se hace con una voz desgarrada por el impulso del amor, se confunda con el odio, tan lejano del corazón de Jesús.

Pero la amenaza de muerte masiva no permite otra forma de llamar a la conciencia. Porque nos negamos a creer que estamos ante una política de profilaxis social, donde los pacientes graves, las personas especiales y los pobres son una carga de la que hay que salir de ella que, por supuesto, dejarían de protestar en poco tiempo, pues es poco el que les quedaría de vida. Tal situación equivaldría a estar siendo testigos de un genocidio, con consecuencias por ser crímenes de lesa humanidad.

Así que dejamos constancia, tanto para la historia como para la comunidad internacional, que, si no se hacen las correcciones que eviten esta mortandad, la responsabilidad, por advertencia, cae sobre todos aquellos funcionarios tanto del poder ejecutivo como fiscalía y defensoría del pueblo que han sido negligentes, y que deberán asumir la consecuencia y omisión de sus actos.

A todos aquellos funcionarios y personal de salud y afines, que pertenecen a cuadros medios de organismos públicos, les recordamos el imperioso deber de ser fiel a la propia conciencia, más cuando se toca aspectos tan graves que atañen la salvación eterna, el cumplimiento de la Constitución y las Leyes, la fidelidad al propio juramento y la responsabilidad en relación al Derecho a la Salud y el riesgo de ser cómplices de su violación. Dicha complicidad está también tipificada dentro de las violaciones de Derechos Humanos, por lo que lo más sensato es no arriesgarse a la posibilidad ser señalados por la historia y los tribunales humanos. Su responsabilidad es personal,civil, penal y administrativa. Junto con la responsabilidad patrimonial del Estado, sea por acción y omisión, las violaciones a los derechos humanos como la salud y la vida son imprescriptibles y perseguibles en cualquier rincón del mundo. Vivimos en un mundo interconectado y, triste recordarlo, muchas de las personas responsables quieren poder recorrerlo y disfrutarlo.

Así como nosotros, pastores, nos sentimos interpelados por el Señor y la situación, y estamos conscientes que hacer caso omiso nos colocaría en riesgo de perdición ante la justa Misericordia divina, así igual le recordamos a todos los creyentes, sobre todo los que tienen cargos de poder, que sopesen bien sus acciones en esta hora aciaga que pasa nuestro país.

Que quienes pretendan escudarse tras la no creencia cristiana, les recordamos que todas las religiones advierten sobre el riesgo de no obedecer la propia conciencia o hacer lo contrario a los dictámenes de la misma. La situación delante del tribunal de Dios del no creyente que haga el bien que su conciencia le indica, será distinta de quien de forma deliberada la contradiga. No hablamos de una ideología religiosa, sino de una verdad contenida en la Revelación.

A pocos días del inicio de la Cuaresma, conviene recordar las palabras del Bautista: “Dad, pues, frutos dignos de conversión, y no andéis diciendo en vuestro interior: “Tenemos por padre a Abraham”; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.” ( Lc 3,8).

Es la hora de atender lo que realmente es importante: la vida. Y si esto no es una emergencia humanitaria, contiene todos los elementos para ser llamada así o buscarle un sinónimo que nos ponga en movimiento.

Que el Espíritu del Resucitado nos movilice para evitar la crucifixión de tantos hermanos nuestros. Barquisimeto, a los siete días del mes de febrero del 2018.

 

Evangelio Domingo 04 de Febrero

Evangelio Domingo 04 de Febrero

Evangelio

Marcos (1,29-39): En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga,…. curó a muchos enfermos. Se  puso a orar…Así recorrió toda Galilea, predicando. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

El Papa pide por el fin de la corrupción

 

El Papa Francisco pide que aquellos que tienen poder, ya sea económico, político o espiritual, no caigan en la corrupción.

“¿Qué hay en la raíz de la esclavitud, del desempleo, del abandono de los bienes comunes y de la naturaleza?: La corrupción, un proceso de muerte que nutre la cultura de la muerte. Porque el afán de poder y de tener no conoce límites”,

…“la corrupción no se combate con el silencio. Debemos hablar de ella, denunciar sus males, comprenderla para poder mostrar la voluntad de hacer valer la misericordia sobre la mezquindad, la belleza sobre la nada”.

“Pidamos juntos para que aquellos que tienen un poder material, político o espiritual no se dejen dominar por la corrupción”

Notas Pastorales – Quinto Domingo del Tiempo Ordinario /B

 

Enfermedad y Fe”

“Curó a muchos enfermos de diversos males…” (Marcos 1,35)

La enfermedad con su cúmulo de sufrimientos, plantea una interrogante para los hombres de todas las épocas.

En el antiguo Oriente, se miraba la enfermedad como una plaga causada por espíritus maléficos, hasta tal punto que se practicaba exorcismo para curar. Así la medicina era vinculada a los sacerdotes.

Si bien la salud aparece como un signo de fuerza, a su vez la enfermedad se concibe como una debilidad.

El hombre creyente, se pregunta ¿Qué significa la enfermedad para el que la sufre?

Por supuesto una sociedad donde todo dependía de una causalidad directa divina, la enfermedad se ve en relación directa a la creencia, así sucede en el ambiente cultural, y religioso del antiguo testamento.

Por eso se pudiera ver la enfermedad como un posible golpe de Dios, que hiere al hombre. Y dijo Yavhé “Mete tu mano en tu seno, él la metió y cuando la sacó estaba cubierta de lepra, color de nieve” (Éxodo 4,6)

Las causas naturales de esta enfermedad en esa época, ni siquiera se buscan.

Igualmente en relación con Dios, se habla de la intervención de seres superiores al hombre, tal como el ángel exterminador: “Pasará Yavhé para castigar a los Egipcios y al ver la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo, no permitirá al exterminador entrar en sus casas para herir “(Éxodo 12,23)

En el Judaísmo Post exilico, la atención se dirigirá cada vez a la acción de los demonios, cuya presencia se relacionaba con la enfermedad. Todo esto obedecía a que la creencia religiosa establecía un nexo entre la enfermedad y el pecado.

Dios creó al ser humano para la felicidad (Génesis 2). Pero la enfermedad como los otros males, se oponen a esa felicidad y entra en el mundo como consecuencia del pecado (Génesis 3, 16-19).

La enfermedad aparece como una de las manifestaciones de la ira de Dios, contra un mundo lleno de pecado (Éxodo 9,1-12). Es esa una de las maldiciones que caerá sobre el pueblo de Dios infiel (Deuteronomio 28,21).

Así indiscutiblemente la enfermedad en la antigua alianza, agudiza la conciencia de pecado

Esto lo relacionamos con los salmos de súplica en donde la petición de curación va unida a la confesión de las culpas (Salmo 38, 26.39)

El problema se presenta, cuando en los niños inocentes, surge la enfermedad y entonces la pregunta es ¿Toda enfermedad tiene por causa el pecado personal?

Así el Antiguo Testamento, trata de ofrecer algunas soluciones. Cuando la enfermedad aflige a justos, como Job, es sólo una prueba Divina para calibrar la fidelidad de esos justos.

El Antiguo Testamento, manifiesta algunas prácticas médicas conforme a la época, como la usada por Rafael para curar a Tobías (Tobías 11, 8-11)

El Sirácida hace un reconocimiento a la medicina (Eclesiástico 38, 1-15) pero del fondo del mensaje del Antiguo Testamento, se desprende la gran enseñanza de que Dios es a quien se debe acudir, porque es Él, el Señor de la vida.

En sentido integral, Dios es el médico, por excelencia del hombre (Éxodo 15, 26)

Por ello los enfermos se dirigen a los sacerdotes, sus representantes (Levítico 13, 29; 14,2)

Al confesar sus pecados, el enfermo implora la curación como un milagro (sal 6, 38,41). Y así suceden algunas veces, los milagros curativos (Reyes 17, 17-24). Dios manifiesta su 0mnipotencia, amor y misericordia infinitos al ser humano, al aliviar su dolor.

Indiscutiblemente que la enfermedad es un mal, de alguna manera. Por lo que los profetas, anuncian un mundo nuevo, sin enfermos y sin lágrimas (Isaías 35.5.28,8)

En el Nuevo Testamento Jesús tiene muchos encuentros con enfermos. Él ve a la enfermedad como un mal, consecuencia del pecado, como una última causa (Lucas 13, 16). El siente compasión sin detenerse a diferenciar lo que es enfermedad natural, de lo que pudiera ser posesión diabólica. Él expulsa demonios y cura enfermedades. Todo eso, manifiesta el triunfo de Jesucristo sobre Satán y hace presente el Reino de Dios (Mateo 11,5)

De esta manera se indica que el mal, será vencido definitivamente y que esa fuerza Divina está ya actuando.

Por eso Jesús a los enfermos que lo buscan,  les exige fe (Marcos 1, 40; Mateo 9, 28; Marcos 5, 36).

La enfermedad es un símbolo del hombre pecador, ya que desde la fe, muchas veces es ciego, sordo, paralítico. Jesús viene a ofrecer esa salud interior, espiritual y externa también.

Por esto perdona los pecados al paralítico y lo quiere exteriorizar, curándolo además físicamente (Marcos 2,1-12)

Por tanto, cuando cura al no vidente, Jesús aparece como la luz del mundo (Juan 9).

Los gestos de Cristo con los enfermos, son un símbolo de los Sacramentos. Jesús aparece como médico que cura integralmente al hombre, lo quiere salvar con su ser personal en el tiempo y para la eternidad.

Mientras dure la vida presente, el hombre deberá sobrellevar la enfermedad, pero Jesucristo, tomando sobre sí nuestras enfermedades y pecados en la hora de su pasión – muerte – resurrección, les dio un nuevo significado.

El sufrimiento desde la fe, adquiere por tanto un valor redentor. El cristiano tratando de vencer las enfermedades, también las sabe asumir para “completar, en su carne, lo que falta a las tribulaciones de Cristo, por su Cuerpo que es la Iglesia” (Colosenses 1, 24)

Servir a los enfermos, es servir a Jesús mismo.

Debemos asumir la enfermedad en unión con la Cruz de Cristo.

Por ello la democracia, debe ofrecer la salud a las mayorías empobrecidas, porque ese es un derecho humano, todos deben tener acceso a la salud y no sólo los que logren tener poder  adquisitivo. Con la salud no se debe comercializar. Los carniceros humanos son unos mercenarios.

Pero también se debe luchar contra la enfermedad, a través de la ciencia y por medio de un trato humano-cristiano al enfermo.

Para esto es necesario una nueva conciencia, en donde existan recursos para nuestros hospitales, como además la voluntad firme de despolitizar los servicios de salud.

Todos procuremos cuidar los recursos hospitalarios frente a la corrupción; a la par, tratar humanamente al paciente y con suficiente competencia científica.

Acompañemos con cariño al enfermo.

Visitemos a los enfermos con verdadero espíritu fraternal, para que sienta la presencia de Dios en nosotros.

Si esto hacemos, escucharemos a Jesucristo que nos dirá: “Vengan a mí, benditos de mi Padre, porque estuve enfermo y me visitaron” (Mateo 25, 36).

 

Mons. Antonio José  López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

Resumen Homilía Domingo 04 de Febrero

ÉL CURÓ A MUCHOS ENFERMOS Y EXPULSÓ LOS DEMONIOS

 

Hay situaciones en las que el corazón y la vida grita lo del libro de Job. “Mi herencia son meses vacios, me asignan noches de fatiga; al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se alarga la noche y me harto de dar vueltas en mi cama. Mis días corren más que la lanzadera, y se consumen sin esperanza”, eso en todos los tiempos. El evangelio está minado de momentos de restauración, de levantar a la persona, de sanarla, Galilea se ha convertido en la ciudad de la sanación, del milagro, del perdón y la liberación. Jesús ha escuchado del Padre: Quiero que sanes a tus hermanos, quiero que cures la raíz del mal, que seas el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Quiero que lo hagas con tu vida, tu palabra, tus manos, tus gestos, todo tu ser.

Jesús a su paso tiene una misión, que ha de llegar a todos: transformar vidas, reconstruir historias, sanar las heridas, sanar física, espiritual y psicológicamente. Jesús No es un milagrero, no es un curandero, es un reconstructor de  vidas desde dentro y si para ello es necesario curar la enfermedad física lo hace, pero sobretodo busca sanar el corazón, sanar la conciencia. Es por esto que une el perdón y la sanación, su misericordia es sanación y salvación. Hay heridas que no sangran, hay dolores más fuertes que los físicos, hay sufrimientos que matan, hay situaciones en el transcurso de la vida que dejan huellas que no las cura la ciencia, o mejor dicho solo la ciencia. Normalmente las heridas son por falta de amor del que hiere y del herido. Jesús descubre en el camino que necesita sanar los cuerpos pero también el afecto de los que se acercan, que necesita liberarles y no ser un peso que ahoga y oprime.  Jesús con la Suegra de Pedro y con todos los que se acercaban es el buen samaritano con el hombre caído, golpeado, herido, abandonado, con el se compromete. Jesús cuando explica esta parábola estaba hablando de su vida.  Cuántos caídos, heridos, sordos, ciegos, endemoniados, paralíticos, tullidos, presos interiormente, esclavos, viciosos y Jesús no pasa de largo, y los sana y los salva, y los perdona, y los ama. No lo curo con ungüento ni con hierbas sino con la Palabra de Dios que todo lo cura, con su amor, con su perdón.

Jesús comprende y vive el encargo de mirar con los ojos del Padre y amar con su corazón lleno de amor incondicional y desde ahí sanar, sin instalarse en un solo lugar sino yendo a todos los pueblos.  Está convencido que no hay manera de curarse ni de curar si no es desde esa mirada y ese corazón de Dios volcado sobre la miseria humana. Ese mismo encargo se nos da hoy, dejarnos sanar y sanar, dejarnos levantar y levantar. Pablo lo expresa con una urgencia apremiante: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!. Comprende que muchas felicidades dependen de que él asuma o no esa misión encomendada.

 

REFLEXION ¿En qué sirve para ti esta misión sanadora de Jesús? ¿Qué sientes que Dios quiere sanar en tu vida?.  ¿De qué manera puedes vivir tú esta misión de Misericordia y sanación?

 

SUMARIO El Señor reconstruye. Sana los corazones destrozados, venda sus heridas.

Evangelio Domingo 28 de Enero

Evangelio

Marcos (1,21-28): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.» El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.» Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesus.

 

Santo Padre

Sin reinserción social, la cárcel se convierte en una tortura infinita

(ACI).- Durante la Audiencia General celebrada este miércoles 24 de enero en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco hizo un llamado a que las cárceles se conviertan en lugares de reinserción social, porque si se pierde esa dimensión, la cárcel se convierte en “una tortura infinita”.

El Santo Padre explicó que… quiso poner en práctica un estilo de proximidad, y recordó que “en este estilo de proximidad cuentan más los gestos que las palabras”.

Francisco insistió en que “no podemos pensar en una cárcel, cualquiera que sea, sin esta dimensión de reinserción. Porque si no hay esa esperanza de reinserción social, se convierte en una tortura infinita. Por el contrario, cuando se trabaja para reinsertar mediante el trabajo de la cárcel a la sociedad, se abre un diálogo. Siempre en una cárcel debe haber esta dimensión de reinserción, siempre”.

Notas Pastorales – Cuarto Domingo del tiempo Ordinario /B

AUTORIDAD MORAL

“Se quedaron asombrados de su enseñanza porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad” (Marcos 1,22).
Creo que es uno de los pasajes bíblicos en donde se elogia a Jesús, de una forma explícita y profunda.

Se le presenta como un ser coherente, auténtico, como quien de verdad, podía hablar ante las multitudes, porque poseía verdadera autoridad moral.

En cambio, pienso que es éste al mismo tiempo uno de los más grandes reproches; es una de las críticas más agudas y significativas, que se le pudo haber hecho a los letrados, escribas y fariseos.

Se le dice, que ellos no convencían; que eran unos payasos, pantalleros, que no merecían confianza y ni tenían credibilidad ante el pueblo, porque les faltaba testimonio

Creo que aquellos letrados, cuando enseñaban, no se preparaban bien, decían cualquier cosa, lo primero que se les ocurría, improvisaban, sin veracidad, sin profesionalidad. Seguramente enfocaban parcialmente las temáticas, sin objetividad, sin analizar todos los aspectos; manifestaban una sola visión, excluyendo otras; esconden parte de la verdad, no la presentan íntegramente. Manipulaban la enseñanza. Decían solo lo que les convenía decir; silenciando la otra parte de la verdad. Por eso engañaban; desinformaban y por lo tanto perdieron confiabilidad. Se les vio apasionados, parcializados. Llenos de prejuicios. Pero jamás creíbles. Ellos quedaron sin autoridad.

Hoy por hoy, es tan importante mostrar todas las caras de la moneda; evitando fanatismo y simples subjetividades. Por lo tanto ser sectarios, aparentando no serlo, es grave.

Cuando la verdad plena se enseña, y aparece sin ningún tipo de temores, entonces ella brilla esplendorosa, como lo hizo Cristo. Si así se actúa se podría hablar con credibilidad.

Seguramente los letrados hablaban con arrogancia, con soberbia, probablemente eran inmisericordes. Pero ellos aparecían como “los buenos”, “los considerados”.

Su objetivo era humillar y hacer sentir su autoritarismo. Veían a las otras personas como seres inferiores.
Por todo eso, aquellos escribas fueron tratados como despreciables. No tenían autoridad moral. No convencían a nadie, era solo terrorismo virtual.

Aquellos personajes fustigados por Cristo y por el pueblo, sólo repetían mecánicamente las consignas doctrinales. Eran megáfonos humanos.

Repetían, repetían sin vida lo que enseñaban, vivían sin entusiasmo, como simples funcionarios, ya cansados y quejumbrosos. Siempre anclados en su pasado, sin relación con el presente, ni mucho menos con el futuro.
Era un hablar sin vinculación con la vida, con la existencia. Totalmente desencarnados; sin referencia al hombre, ni a la historia.

Emitían sonidos que no llegaron jamás, a sus auditores. Quienes escucharon aquellos ruidos quedaron igual o peor que antes de oírlos.

En fin, aquellos letrados al ser rechazados, perdieron su lugar.

Esos escribas no podían convencer, porque sólo eran payasos públicos; por cuanto descaradamente decían una cosa, pero hacían otra.

Le imponían cargas pesadísimas al pueblo, pero ellos no asumían ni el más ligero peso. Daban muchos consejos y ellos no los practicaban. Hablaban de luchar contra los que no cumplían la ley mosaica, pero ellos eran los primeros en infringirla, hablaban de la verdad y mentían.

Enseñaban fraternidad y odiaban. Decían hablar con Dios, pero no creían en Él. “Serpientes”, sepulcros llenos de podredumbre”.

La autoridad ante todo es moral, quien no posea esa condición, se vuelve falso.

Jesús llegó a afirmar: “hagan lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”.

Así pues, el pueblo los despreciaba. Perdieron confiabilidad hasta el punto que cuando hablaban nadie les hacía caso. Porque hablaban sin derecho, ya que habían perdido el respeto.

Pienso que este texto del Evangelio tiene tanto que decirnos a todos. El se explica por sí mismo. Que así sea.

Mons. Antonio José López Castillo
Arzobispo de Barquisimeto

Itinerario. Visita N° 162 de la imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Barquisimeto

28 al 29 San Pablo De La Cruz / Av. Venezuela Con Calle 43

29 al 30 San Jorge / Calle 53 Con Carrera 23 (Urb. El Obelisco)

30 al 31 Nuestra Señora Del Valle / Calle 50 Entre Av . P.L.T. Y Carrera 2

31 al 01 San Agustín / Calle 47 Entre Carreras 17 Y 18

01 al 02 San Pedro Apóstol / Carrera 19 Con Calle 56

02 al 03 San Juan Evangelista / Brisas del Obelisco. Carrera 2 entre calles 5 y 6

03 al 04 Cristo Rey / Calle 60 Con Carrera 13b

04 al 05 San Vicente De Paul / Av. San Vicente Con Calle 48 (Caja De Agua)

05 al 06 Vicaria La Santa Cruz / El Garabatal Vía Principal

 

Resumen Homilía Domingo 28 de Enero

¡SI NO ME ESCUCHAS A MI, ESCUCHA A MIS PROFETAS!

 

Conozco gente que cada día reza en el Padre nuestro “Hágase tu voluntad”, sin embargo, cuando Dios les dice o muestra su voluntad actúan como Israel diciendo: “No quiero volver a escuchar la voz de Dios”. Es contradictorio porque con la boca decimos quiero y con la vida nos negamos a escucharla y cuando la escuchamos nos negamos a realizarla. La primera lectura enseña que para hacer la voluntad de Dios es necesario escucharle a Él o dejarnos acompañar por “un profeta” de Dios. Nos dice: Suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. Es en definitiva el ministerio del acompañante espiritual, que antes se llamaba director espiritual y que renovando el término, pues no es sano “dirigir” suplantando la capacidad de discernir, elegir y decidir de la persona, sino se trata de acompañar. Ir al lado, siendo testigo del proceso, advirtiendo, animando, sosteniendo, caminando junto al hermano. ¡Cuánta necesidad hay de profetas que acompañen al pueblo en el discernimiento de la voluntad de Dios!. ¡Cuánta de personas dispuestas a buscar la voluntad de Dios y de dejarse acompañar por un hermano idóneo para eso!. Acompañar que es similar a la labor de una partera. Que está cerca a la mujer en un momento de vulnerabilidad, hay una relación de confianza, de respeto mutuo, la partera ayuda a que se conozca, la partera ve claramente aquello que la parturienta no alcanza todavía ver, se encarga de esperar y trabajar desde fuera. Observa y desde su experiencia ve y actúa, pero nunca parirá en lugar de la mujer que tiene en frente.  Es esa la labor del profeta del que hablamos hoy y que se nos propone a nosotros ser. Ayudar a descubrir la verdad y a que la persona afronte con honradez y valentía su realidad y así superar temores y obstáculos para seguir mejor a Jesús de Nazaret. También iluminar y ayudar a discernir, para descubrir el deseo profundo de cada uno, el  de Dios y lograr esa comunión de voluntades.

También dice el Señor que “El profeta que tenga la arrogancia de decir en su nombre lo que él no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá”.». ¡Qué delicada esta labor!, ¡Qué delicado buscar la ayuda en la persona idónea y preparada!, ¡Qué importante no adueñarnos del don de “consejeros” pues podemos hacer mucho mal al otro y a nosotros mismos!. Recurramos al “profeta  acompañante” para comprender y discernir la propia vocación y estado de vida como lo dice la segunda lectura: El estado del soltero y del casado y la manera de servir a Dios y a los hermanos. Lo mismo que para actuar, como Jesús lo hacía, al encontrarse con poseídos por espíritus inmundos y así liberar a quien está oprimido por el mal desde la autoridad que da ser oídos y voz de Dios para los hermanos.

 

REFLEXIÓN: ¿Buscas escuchar a Dios en su Palabra y conocer su voluntad?, ¿Vives la voluntad de Dios cuando la conoces?, ¿Escuchas a Dios en la persona del “profeta acompañante espiritual?

 

SUMARIO:  Enseña con autoridad y a hasta los espíritus inmundos manda y le obedecen