Resumen Homilía Domingo 08 de Abril

ESTABAN ENCERRADOS POR MIEDO Y DIJO: LA PAZ

 

Hay actitudes que caracterizan la comunidad de Jesús después de la resurrección. La Paz que Él les da, la fe en Él y la caridad y perdón con todos. Jesús se aparece en medio de ellos y más que un saludo por costumbre o cultura, les dice La Paz con ustedes, conoce que su corazón aún está en guerra, que hay una tormenta de miedos y pensamientos que perturban su tranquilidad. Sabe muy bien que Él ha resucitado pero que ellos siguen viviendo bajo el peligro y la amenaza de los judíos que no le creyeron. Efectivamente están encerrados en una casa por miedo, así lo narra el evangelio, cerrados en sí mismos, por miedo a la muerte, la persecución, miedo a revivir tanto dolor y drama de las últimas horas. Los últimos días fueron duros, y ellos no quieren revivirlos, de tanta frustración y fracaso se han metido en su caparazón. “Jesús se acercó se puso en medio y les dijo: «Paz a ustedes.» Y, les enseñó las manos y el costado. Ellos se llenaron de alegría al verlo. Jesús repitió: Paz a ustedes”. Si Él que fue el afectado directo viene lleno de paz, y muestra sus heridas sanadas y resucitadas, no hay nada que temer. Hay que dejarse llenar de paz y alegría, porque no hay heridas que el amor no pueda curar. Jesús tenía motivos para regresar en guerra, pero vuelve en paz, para odiar, matar y destruir, pero viene hablando de perdón. Las circunstancias no le hacen perder el objetivo, el dolor no le hace perder el horizonte y el para que de su vida. Ha sido enviado por el Padre para amar y Él es fiel a esa misión y les recuerda que ellos tienen la misma. “Como el Padre me ha enviado, así los envío yo. Y exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos.». No es un Dios de venganza sino de perdón, de caridad. Dice San Juan, todo el que ama ha nacido de Dios. Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él. La resurrección se manifiesta en un nuevo nacimiento de la fe y la caridad en los creyentes, así lo expresa el libro de los hechos. “En el grupo de los creyentes tenían un solo sentir: lo tenían todo en común y nadie llamaba propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían traían y distribuían según lo que necesitaba cada uno”. Es hora de hacer vida nuestra estas actitudes, la paz, la fe, la caridad y el perdón. Dejar hacer presente a Jesús en nuestro encierro para que nos mueva a vivir eso que tanto nos cuesta en las dificultades que pasamos, seguir creyendo, estar en paz, amar, compartir, y perdonar a quienes nos hacen daño. Solo Él puede hacerlo en nosotros.

 

SUMARIO: Es el Señor quien lo ha hecho,  ha sido un milagro patente.

 

REFLEXIÓN:

¿En qué encierro te sientes aún después de vivir la resurrección de Jesús?, ¿Qué miedos, guerra, egoísmos, odios aun sientes en tu corazón?, ¿Qué heridas tienes por sanar?

 

Resumen Homilía Domingo 01 de Abril

¡RESUCITÓ DE VERAS MI AMOR Y MI ESPERANZA!

 

Dice la secuencia de Pascua: Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta. Eso es lo que celebramos, que con la luz de Cristo y el solemne pregón, se rompió el silencio en la vigilia pascual, e inició un tiempo de gozo, que nos hace estallar de alegría, aún en medio de las evidencias que gritan lo contrario: pues Cristo vive, y “Resucitó de veras mi Amor y mi Esperanza”. En el horizonte de la resurrección brota la alegría de Dios que no quiere que ninguna esclavitud tenga poder sobre nosotros. La fe en la Resurrección brota de la experiencia de verle vivo, presente, cercano. El mundo en que vivimos parece con frecuencia muy lejos de lo que la fe nos asegura; las experiencias del mal y del sufrimiento, de las injusticias y de la muerte parecen contradecir la Buena Nueva, y pueden estremecer la fe”, sin embargo, Él ha vencido. Escribía el sacerdote J.L. Martín Descalzo: “¿Cómo podemos pensar en Cristo sin que el corazón nos estalle?. La fe tiene que ser un terremoto, no una siesta; un volcán, no una rutina; una herida, no una costra; una pasión, no un puro asentimiento”. Hemos de pedir que podamos experimentar ese gozo, incluso en medio de las persecuciones, y dificultades, del hambre, del peligro, de los poderes sobrenaturales de las tinieblas, como decía S. Pablo, y tener la certeza de que Él está pasando haciendo el bien y que aunque en el mundo tenemos tribulación, Él nos dice: ¡ánimo! yo he vencido al mundo”.

Solo Él puede hacer posible que vivamos en medio de las dificultades, con la paz que da la fe en su Palabra. ¡Cuántas veces creemos más en las dificultades y en los que las provocan que en Jesús y en su fuerza! Y él no se cansa de salir al encuentro como a los primeros discípulos dándonos muchos signos de que vive.

Hoy se hace presente sobre todo en esos momentos de adversidad en los que en lugar de dejarnos vencer por la impotencia, hemos de apoyarnos en la fuerza de su amor y como oraba Don H. Cámara: “Si un día Señor, Tú mismo permites que el odio me salpique, y me prepare trampas, y falsee mis intenciones, y las desfigure; que la mirada de tu Hijo vaya repartiendo serenidad y amor a través de mis ojos… por mucho que mi paso vacile, haz que mi mirada, tranquila e iluminada, sea un testimonio viviente de que te llevo conmigo, de que estoy en paz… que mi mirada les recuerde a todos que no hay nadie que cuente con la fuerza suficiente para arrancarme de Ti”.

Señor, has vencido todo mal y toda muerte; tu vida y amor son más fuertes que toda realidad por evidentes y fuertes que parezcan, que podamos creer que tu vences también el sin sentido para vivir, el mal, las cargas, las muertes. Auméntanos la  fe para seamos testigos de que con tu Resurrección has vencido y sigues venciendo aunque no parezca.

 

SUMARIO:

El pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal.

 

PARA LA REFLEXIÓN:

¿Sientes que en tus dificultades, muertes, pecados y debilidades,  El Señor vence y Resucita y con Él la esperanza, o vives como quien se da por vencido y ya nada espera?

Evangelio Domingo 11 de Marzo

Evangelio Domingo 11 de Marzo

Evangelio

Juan (3,14-21): En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna…., el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.» Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor.

 

Santo Padre

¿Quieres que Dios perdone tus pecados?

El Papa Francisco recordó, que Dios siempre perdona los pecados cuando se acude al sacramento de la penitencia, sin embargo, señaló esta condición para que ese perdón sea efectivo: “Para ser perdonado debes perdonar a los demás”.

…“Acusarse a sí mismos es parte de la sabiduría cristiana; no acusar a los demás, no… A uno mismo. Yo he pecado. Y cuando nosotros nos acercamos al sacramento de la penitencia debemos tener esto en mente: Dios es grande y nos ha dado muchas cosas, pero lamentablemente he pecado, he ofendido al Señor y pido la salvación”.

…Confesar los pecados “agrada al Señor, porque el Señor recibe el corazón contrito, …‘no hay confusión para los que en ti confían’, el corazón contrito que dice la verdad al Señor: ‘He hecho esto, Señor. He pecado contra ti’. El Señor les tapa la boca, como el padre al hijo pródigo, no lo deja hablar. Su amor lo cubre. Lo perdona todo”.

“Esto no es fácil –subrayó–, porque el rencor anida en nuestro corazón, y siempre queda esa amargura. En muchas ocasiones llevamos en nosotros un elenco de cosas que me han hecho: ‘Y este me ha hecho aquello, me ha hecho aquello y me ha hecho esto…’”.

Por ello, en conclusión, advirtió contra la esclavitud del odio: “Estas son las dos cosas que nos ayudarán a comprender el camino del perdón: ‘Tú eres grande Señor, pero por desgracia, he pecado’, y ‘sí, te perdono setenta veces siete, a condición de que tú perdones a los demás’”.

 

Notas Pastorales – Cuarto Domingo de Cuaresma /B

 

La verdad hace vivir

El que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.  Jn. 3, 14-21

En el Antiguo Testamento. En el lenguaje griego, la verdad, dice similitud con la realidad.

La noción bíblica de verdad se fundamenta en una experiencia de encuentro con Dios.

Por ello dice relación a lo estable, permanente, seguro, en lo que el ser humano, se pueda apoyar con certeza.

En el plano religioso la garantía de la verdad es la felicidad en la verdad, de Dios. A ese nivel entonces, verdad es sinónimo de felicidad.

En efecto Yahvé, siempre ha intervenido a favor de su pueblo, porque Él es un Dios fiel,  que guarda su alianza a su amor hasta mil generaciones, para aquellos que lo aman (Deuteronomio 7,8).

Por eso David, dice a Yahvé: “Tus palabras son verdad” (2Samuel 7, 28), pues las promesas de Dios son seguras.

La verdad es una vez más, la Palabra de Dios. Por ello caminar en la verdad, consiste en observar fielmente la Ley del Señor.

También la verdad se convierte en sinónimo de sabiduría: “Hazte con la verdad, y no la vendas” (Proverbios 23,23).

En el Nuevo Testamento. San Pablo utiliza el término verdad, como sinónimo de sinceridad (2Corintios 7,14).

También usa esta palabra como “la fidelidad de Dios a sus promesas” (Romanos 3, 7, 8,15).

Pablo además, difunde el término verdad en sentido moral, como equivalente a rectitud o justicia, “porque el fruto de la luz, consiste en la bondad, en la justicia, y en la verdad” (Efesios 5,9).

Así pues, el juicio de Dios, estará señalado por la justicia o sea la verdad (Romanos 2,2).

San Pablo nos habla de “la verdad del Evangelio”, en Gálatas 2, 5; cuando dice: “Para que la verdad del Evangelio persevere entre ustedes”.

De esta suerte los seres humanos, deben convertirse, arrepentirse de su maldad, para llegar al conocimiento y posesión de la verdad (2 Tesalonicense 2, 13).

Los creyentes son los que aceptan esa verdad, los que aceptan a Cristo, la gran verdad.

Luego que se ha aceptado esa verdad, hay que afianzarse día tras día en ella. Así se construye el hombre nuevo.

La verdad es la buena doctrina, opuesta a la mentira y a la falsedad (1 Timoteo 1, 4) “y no presten atención a las fábulas”.

Existen doctores de la mentira, que han vuelto la espalda a la verdad (Tito 1, 14). Cuando los pueblos pretenden ser manipulados, hacia tendencias sectarias, eso es mentira.

Cuando la educación y la salud, son usadas para clientelismo politiquero, eso es enseñar a ser falsos. Cuando se busca el interés de los partidos y no el bien del pueblo, eso es construir mentira política.

Cuando lo que interesa es el hacer sin importar el bien común se solidifica la falsedad. La verdad debe estar en el mundo de la política, de los partidos, de la empresa, de las finanzas, de los sindicatos, de la educación, de los medios de comunicación, y así se reconstruyen los pueblos.

El objeto de esa verdad, para nosotros, es Jesucristo, y la Iglesia debe continuar esa senda.

Jesús es la verdad

Mientras Satanás, es el padre de la mentira, Jesucristo es la verdad misma (Juan 8, 44-45).

Jesucristo es la verdad, porque siendo el Verbo Encarnado nos revela al Padre (Juan 1, 18), y nos enseña a vivir desde los valores.

Por ello, el Espíritu, tendrá como misión, conducir a los discípulos “a la verdad plena” (1 Juan 16, 13). Es decir, Él se encargará de traerles a la memoria, todo lo que Cristo había dicho, haciéndoles captar su verdadero sentido (1 Juan 14, 26).

De ahí que el cristianismo debe “ser de la verdad”.

La mentira, la falsedad, la hipocresía, la calumnia nos mata y aniquila por dentro y por  fuera.

La verdad por el contrario siempre, nos hará libres.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

 

Resumen Homilía Domingo 11 de Marzo

TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO QUE ENTREGÓ A SU HIJO

 

Hoy se nos invita a conocer el amor con el que “Dios Rico en Misericordia”, ama nuestra vida. Asombra ver que Dios nos conoce, que lo sabe todo y nos dice: Te quiero, como eres y como estás, no como me gustaría que estuvieras, sino como estás, me encantaría que estés mejor, pero, te quiero como estás. Porque no he venido a juzgar al mundo, sino a que el mundo se salve, Porque están salvados por gracia. Y no se debe a ustedes, sino que es un don de Dios; y no se debe a las obras, o porque lo merezcas, pues para que nadie pueda presumir, se debe al tanto amor que te tiene mi Padre y por el cual me envió.

Mucha gente se acerca a Dios y va predicando que hay que convertirse porque se acabará el mundo y Dios nos castigará en el infierno, que te irás a la condenación, es gente que se acerca a Dios solo por miedo al infierno o al castigo, sin embargo Dios nos invita a acercarnos a Él no por miedo sino por amor, porque me ama y porque yo le puedo amar, lo otro dura poco, pero si vuelvo por amor esta la garantía de que su amor  nunca pasará. Necesitamos descubrir como es la misericordia con la que Dios nos ama. Hay traducciones de la Palabra Misericordia en hebreo o griego que son similar a “entraña materna”.  Que grande que el corazón de Dios, tenga un amor suave, delicado, comprensivo, e incondicional como de una madre autentica. La palabra latina podríamos decir que está compuesta por dos palabras que traducen Corazón en la miseria, corazón, amor, aplicado sobre la miseria.  Y eso es lo que hace Dios con nuestra vida, derrama todo su amor, toda su gracia, sobre las miserias, sobre los males, sobre la vida; te cubre de amor, te abraza sabiendo lo que eres, porque Dios no se detiene en ver la miseria del hombre sino al hombre miserable que es su hijo. Un Dios que perdona, no quiere decir que no ha pasado nada, quiere decir que el amor cubre tus deficiencias y que por encima del pecado importas tú.

Hace tiempo mirando un crucifijo capté que se ha quedado para siempre con los brazos extendidos, Él quiere que desde lejos podamos verle con los brazos esperando para abrazarnos, como el abrazo que el padre le dio al hijo pródigo a su regreso. Dios que dice acércate que quiero abrazarte, por rescatarte he quedado así, y cuando regreses nos podremos abrazar. En el crucificado se cumple el evangelio, Así como Moisés elevó la serpiente en el desierto, por mandato de Dios, y todo el que la viera quedaba curado, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida. No le dejes esperando, no le dejes un día más con el deseo grande de abrazarte y cubrirte de besos como el Padre del hijo pródigo. Por nuestro Dios, rico en misericordia, que por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo.

 

SUMARIO:  Dios, rico en misericordia, por su gran amor, nos ha hecho revivir

 

REFLEXION: ¿Cómo cantar cánticos del Señor fuera de su casa? ¿Cómo alegrarnos si estamos tan lejos de Él? ¿Cómo dejarle esperando, si con los brazos abiertos nos aguarda para recibirnos?

Evangelio Domingo 25 de Febrero

Evangelio Domingo 25 de Febrero

Evangelio

Marcos (9,2-10): En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.» De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.» Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos». Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

Que el celular no sea su única ventana al mundo

El Papa Francisco hizo un llamado a los jóvenes a no quedarse en una habitación “cerrada” en la que la única ventana al mundo sea el celular o la computadora.

“No dejéis, queridos jóvenes, que el resplandor de la juventud se apague en la oscuridad de una habitación cerrada en la que la única ventana para ver el mundo sea el ordenador y el smartphone. Abrid las puertas de vuestra vida”.

Cuando duden, explicó el Santo Padre a los jóvenes, “sabed que podéis contar con la Iglesia. Sé que hay buenos sacerdotes, consagrados y consagradas, fieles laicos, muchos de ellos jóvenes a su vez, que pueden acompañaros como hermanos y hermanas mayores en la fe; movidos por el Espíritu Santo, os ayudarán a despejar vuestras dudas y a leer el designio de vuestra vocación personal”.

Francisco también alentó a los jóvenes a no perder “el gusto de disfrutar del encuentro, de la amistad, el gusto de soñar juntos, de caminar con los demás. Los cristianos auténticos no tienen miedo de abrirse a los demás, compartir su espacio vital transformándolo en espacio de fraternidad”.

 Notas Pastorales – Segundo Domingo de Cuaresma /B

Transfiguración del Creyente”

 

“Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrante…” (Marcos 9, 2-3)

Jesús, les manifiesta que es necesario el paso por el sufrimiento y la muerte para poder resucitar  y ser glorificado. Cristo elige como testigos de su transfiguración a aquellos que participaran también más públicamente en su Pasión: Pedro, Santiago y Juan.

Dios manifiesta su presencia en medio de la nube de fuego, pero también ante Moisés y Elías. Esta escena muestra a Jesús transfigurándose y manifiesta así “La Gloria de Dios”.

Por supuesto esta gloriosa presencia, evoca un santo temor, pero a su vez hace expresar a Pedro un gozo inmenso al contemplar el poder de Dios, en medio de aquella experiencia extraordinaria.

Allí aquellos elegidos fueron testigos de la Gloria de Cristo, quien es el Hijo predilecto; así el Salvador quiere preparar a sus colaboradores más inmediatos, a fin de que cuando llegue la prueba, su muerte se vea como una senda necesaria hacia esa Gloria.

Por eso vale la pena escuchar y seguir al Hijo de Dios, a cualquier costo. Por cuanto la palabra que retumba en la Nueva Alianza, expresa una nueva Ley, que dice relación al Mesías como Siervo de Dios y nuevo Moisés (Dt 18, 15).

La transfiguración, testifica públicamente la Revelación de Jesús mismo, como Dios y Hombre, paciente y glorioso, cuya Muerte y Resurrección cumplirán las Profecías Mesiánicas.

Esta evidencia anticipada de la Gloria de Cristo, tenía entre otras finalidades el fortalecer a los discípulos, cuando se presentase la gran experiencia de la Cruz, como un aparente fracaso.

Pues bien, los cristianos injertados en Cristo por el Bautismo, estamos llamados a una transformación personal, en madurez, desde la fe.

Por ello, uno de los aspectos en los cuales debemos seguir modelando nuestras vidas es a través de la valoración de nuestra religión. Esto quiere decir proponernos libre y decididamente conocer nuestra doctrina católica, buscar afianzarnos profundamente en Dios, por medio de sus criterios y valores expuestos en los Evangelios, explicados por el magisterio de la Iglesia.

Es necesario transformarnos en convencidos creyentes, conscientes de que Dios es Padre Bueno que comprende, exige, ama, pero que nunca nos abandona, seguro de que los seres humanos pueden ser imperfectos y débiles, pero que ese Dios jamás falta, su lealtad es permanente.

Él no defrauda, por el contrario, cada día nos extasía  con sus bondades y delicadezas.

Así no achacaremos jamás a Dios las enfermedades, fracasos, muertes de los niños, miseria, injusticias sociales, ya que todo ello es producto del pecado de los hombres y no expresión de un Dios que se goza con el sufrimiento de sus hijos. Por el contrario, es nuestro Dios alguien que muere en una cruz injustamente, acompañando a todos los que sufren y desean su recuperación, resurrección, y gloria permanente.

Él es la bondad por excelencia, no puede por esencia querer el mal de sus criaturas, ya que dejaría de ser lo que es: “Amor Pleno”.

Él prefiere respetar la libertad humana, aún cuando se abuse de ella, cayendo en el mal, antes que imponer despóticamente sus criterios, quizás sin errores, pero teniendo como criaturas sólo esclavos, jamás personas, ni mucho menos hijos.

Por eso transformémonos en seres humanos, que con la Gracia Divina y por propia voluntad, sepamos cada día vivir de la fe en Dios.

Que Él sea nuestro baluarte, nuestro refugio, nuestra seguridad, nuestro impulso consciente de que si Dios está con nosotros y nosotros con Él, todo lo podemos.

Que nos transfiguremos en asiduos estudiosos de nuestra fe cristiana.

Que logremos por convicción, ser personas de profunda oración y contemplación; que hablemos íntimamente con el Señor. Que nos esmeremos en ser mujeres y hombres de oración sincera, no para que nos vean, sino persuadidos de que nuestra vida verdadera es Dios.

Para que nada nos “turbe, ya que a quien Dios tiene nada le falta… sólo Dios basta”, como dijese esa gran creyente, que hablo de lo que vivió, Santa Teresa de Ávila.

Que lleguemos a una conversión poco a poco y ocultamente sin cacareos farisaicos, y nos transforme en personas que vayan venciendo la codicia, distinto al espíritu de superación, que aniquilemos el mal carácter, el mal trato a los otros. Como también enfrentar como creyentes responsables, el alcoholismo, los excesos, la glotonería, la gula, la drogadicción, la prepotencia, el robo, el crimen, la injusticia, la pereza, el populismo, la demagogia, el secuestro, la mentira, la corrupción pública y privada.

Hay que transformar una falsa democracia de cogollos, o de dictadura de partidos, en democracia verdadera y que atienda a las grandes mayorías, muchas veces humilladas y engañadas.

En fin, tratemos de buscar los caminos de la ética y de las virtudes cristianas. Si vamos en esta dirección estamos en cuaresma.

Porque vamos muriendo con Cristo, al mal, pero a la vez, vamos resucitando con Él, al bien y a la salvación.

Animémonos todos, ya que Cristiano es aquel que además de ser discípulo de Cristo, impulsado por esta misma fe, es capaz de volver a empezar cada día, siempre con optimismo y esperanza, ya que nuestro Dios, es un Dios de Justicia, pero sobre todo es un Dios de Misericordia infinita.

Transfigurémonos en personas buenas, llenas de fe vivida.

Sintámonos y vivamos como auténticos hijos de Dios.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

Itinerario. Visita N° 162 de la imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Barquisimeto

Febrero

25 al 26

San Antonio De Padua

/Carrera 07 Con Calle 14 Barrio Unión

26 al 27

San Juan Bautista De La Salle /

Calle 07 Con Carrera 07 Barrio Unión

27 al 28

La Transfiguración Del Señor

/ Calle Bolívar Barrio El Trompillo

28 al 01

San Lorenzo Mártir

/ Av. 01 Urb. Macías Mujica

Marzo

01 al 02

San Jacinto /

Carrera 03 Barrio San Jacinto.

02 al 04

Ntra. Sra. De las Mercedes

/ Av. Principal Barrio El Triunfo

04 al 05

Santa Cruz / Av. Libertador, Urb. Gil Fortoul